Páginas vistas en total

1 de abril de 2012

12. ADOLF Y IOSIF.

"Estábamos a las puertas de ciertos cambios sociales en el tercer mes del año 130. Mi Noble Señor Kratka, Rey de la Preciosísima Génesis, se había empeñado, entonces que los territorios bajo su tutela estaban experimentando un crecimiento demográfico y económico sin precedentes, en errradicar por completo, empezando por la capital, los focos de pobreza y mendicidad que creó la inmigración desde las tribus más pobres que se fueron anexionando al Reino durante las décadas en que Kurt, Hijo de Unkh, ensanchó las fronteras.
Al plan de reajuste de presupuestos y nuevas leyes de aranceles e impuestos se le bautizó en las Cortes o Consejo de Ancianos en asamblea ordinaria como el "Plan del Pan"... cuyo objetivo no era otro que lograr que ningún vasallo, siervo, hombre libre o habitante de las tribus que formaban el ente de Génesis pasara hambre. Y conllevaba acciones sociales, prácticas y reales, concretas e inmediatas, basadas en la creación de empleo, mejora de las condiciones del mismo, infraestructuras de seguridad social y reubicación de ciudadanos, poblados y eliminación de focos de marginalidad y exclusión social."

12. ADOLF Y IOSIF.

Adolf y Iosif nacieron el mismo día, en la misma calle, uno en la casa de enfrente del otro, en un pequeño poblado del suroeste, cercano a los territorios bajo el poder de Artorius, perteneciente a la extensa tribu de los germánicos... herederos sanguíneos de los inmigrantes centroeuropeos en la extinguida Andalucía de los siglos XX y XXI de la Antigua Era.
Y ambos fueron los mejores amigos casi desde su nacimiento. Y ambos destacaron por su malicia y sus travesuras que rozaban el delito casi desde su nacimiento.

Los dos aprendieron, en el mismo colegio y con el mismo profesor, a entender el mundo y sus caminos. Aprendieron las letras y los números; la Historia y las Leyendas; las verdades y los mitos. Pero nunca debieron aprender, aunque por desgracia muy bien lo hicieron, la política y la sociología... cuando cursaban bachiller, ambos entusiastas del cómo y del por qué se movía el Hombre; qué lo caracterizaba como tal, y cuáles eran sus inquietudes y la Naturaleza de sus deseos en conjunto; qué significaban conceptos tales como identidad, cultura, etnocentrismo o grupo... urdieron el plan más maléfico de cuantos planes de dominación popular se hayan ideado jamás en la faz de la árida, arrasada y contaminada Tierra de los mortales.

Como odiaban la paz, odiaban a todos los vecinos del poblado porque ella reinaba sobre y entre ellos; y de hecho, Adolf y Iosif a quienes más odiaban era a sí mismos. Les asqueaba la felicidad y la educación y el bienestar les provocaban estupor y animadversión. El orden les resultaba vomitivo. Y la tranquilidad les parecía un signo de debilidad social que la hacía etancarse y no avanzar ni en ideas ni en tecnología al no tener alicientes urgentes para ello. La calma y el bien, entonces, los sentían como algo ajeno al propio ser humano; que según ellos evolucionaba por el miedo y el dolor, por la angustia que le debía provocar el fracaso y la inactividad.
Para detener esa calma, para pervertir ese perverso orden, crearon por separado cad uno una "célula": un grupúsculo de personas a las que convencieron de lo contrario de lo que estaba convencida la otra; y las dieron a conocer no sólo al resot de vecinos de la tribu sino además entre ellas para que, al verse dispares en el reflejo de la otra, germinara el odio que ellos sentáien entre participantes de uno y otro grupo. Crearon pues un extremo y el otro opuesto.

Cuando, años después de que las dos células araigaron en el poblado, creciendo e institucionalizándose, y se multiplicase la gente que se había manifestado, públicamente o en privado, partidarios o militantes de una y de otra; e incluso se habáin dado ya los primeros casos, escasos, de confrontación entre las posturas tanto de manera dialéctica entre Adolf y Iosif como de forma física entre los denominados "barrokas rojos" (iosifistas) y "barrokas azules" (adolfistas) a la salida de las tabernas a altas horas de la madrugada, a los dos amigos sólo les quedó disponer la escena que prendiera todas las mechas para desarticular, definitivamente según sus meléficos y secretísimos planes (habían utilizado canales de comunicación que sólo ellos conocían para llevar a cabo todo el proceso durante los años que éste hubo durado), el orden normal de un pequeño poblado como aquel y craer el super-caos general que siempre habái sido su objetivo desde el principio...

En ese momento, aprovechándolo hábilmente el dúo de polos ideológicos que estaba destruyendo la sociedad, la tribu - su Consejo de Ancianos en concreto y en el cual por cierto había militantes de ambas células - debía decidir si se acogía al "Plan del Pan" o no. Como representantes de la tradición y la plutocracia ancestral de los pueblos germánicos, los adolfistas estarían en desacuerdo para que los más ricos siguieran siéndolo más tiempo; y como representantes del pueblo llano y de los asuntos sociales, los revolucionarios iosifistas abobarían por implantar el plan sin condiciones para evitar que siguieran existiendo desigualdades entre los distintos sectores de la población de la tribu. Deberían asegurarse también los dos súper-amigos del alma que el debate saliera del Consejo de Ancianos y se hiciese notar en las calles: tanto como fuera necesario para sembrar la destrucción, la violencia y la anarquía.
De tal modo, se dio orden de que un miembro del Consejo por cada extremo crispara el diálogo hasta el punto que no pudiera ser domado en absoluto por el moderador llegando a las manos en el punto álgido y más caliente del debate. Asimismo, ambos agitadores del silencio convocaron sendas manifestaciones a favor y en contra del "Plan del Pan" lanzando consignas tradicionalistas y revolucionarias de alto contenido agresivo en contra del opuesto... cuando los manifestantes de los dos bandos coincidieron, con la guardia tribal también dividida envenenada por los iedeales implantados y artificiales que les habían incitado a creer y defender, se supo que la pelea ya había sido iniciada por los representates populares en el Consejo y comenzó una violenta batalla campal frente a la Asamblea y en las calles aledañas a la céntrica plaza.

Había comenzado así una guerra civil. Todos luchaban contra todos, defendiendo unos pensamietos que nunca necesitaron; matando y muriendo por unos valores inexistentes; dejándose llevar por la sinrazón y la debacle de unos ideales que en verdad nunca tuvieron ni tuvieron que tener...

...mientras, desde una terraza cercana, Adolf y Iosif reían a carcajadas brindando con el mejor de lso vinos observando cómo morían y asesinaban por ellos sus marionetas de carne y hueso, de cartón y papel.

FIN.

No sé si fue Kruschev quien dijo: "Un buen político es aquel que convence al pueblo de construir un puente donde no hay un río."

Lectura recomendada: "Los dolores del mundo" de Arthur Schopenhauer.

2 comentarios:

  1. Muy interesante, como la vida misma... La verdad es que ahora hay gente que estara haciendo lo mismo que tus protagonistas....

    ResponderEliminar
  2. Tan cierto como que el agua es transparente

    ResponderEliminar