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11 de junio de 2012

IV. El retorno de los Sabios.


Léase LA VASIJA INSOLENTE, de EL KRONISTA DE KRATKA.

“Antes del ‘gran catapum’ existían dos fuerzas antagónicas cuya lucha permanente era el motor del Universo. Estas fuerzas se llamaban Bien y Mal, y respondían a la creación la primera y a la destrucción la segunda; si bien la primera era la Vida y la Luz, la segunda significaba Muerte y Sombra. Los seres humanos eran simples peones en el damero donde esta lucha se jugó sin final. Sin embargo, existieron seres que servían voluntariamente a una fuerza u otra; y en muchas ocasiones resultaron ser los promovedores de las mismas y representaron la lucha física, real y no abstracta entre ellas. A los servidores, vasallos, o guerreros del Bien se les conoció ayer como Héroes; y a los que sucumbieron a la voluntad del Mal se les llamó Villanos. En “La Furia & La Tristeza” (las crónicas del pasado habidas en la biblioteca de la Akademia) se detalla y extiende esta batalla metafísica al tiempo que material hasta el mismo día de su final.

Todo terminó hace 130 años, y sólo de vez en cuando Héroes y Villanos reaparecían secretamente en Génesis o cualquier otro punto del planeta para rememorar tal guerra silenciosa y fría… como en “La visita de los Héroes” de “El kronista de Kratka”… pero la apostasía de los Sabios, y su posterior corrupción; su pérdida de alma y razón existencial; supuso el motivo de un verdadero regreso de los Héroes inédito hasta ese escenario…
… los ángeles, interpretando las señales del Todopoderoso, tomaron una seria y drástica determinación cuando vieron desde sus tronos olímpicos y celestiales lo ocurrido en la ciudad que fue reconstruida de nuevo y que en este cuarto relato se narra…”

IV. EL RETORNO DE LOS SABIOS.
Los Traidores se escondieron en una peña del desierto cuando vieron que los Apóstatas volaban hacia ellos. Preferían no contender, y aguardar. Pero su sorpresa fue mayúscula cuando comprobaron que los seguidores de Évora e Idara continuaban su desbandada sin hacer el menor caso a quienes se les habían declarado abiertamente enemigos.
Nada más sobrepasar el gran grupo de Apóstatas el escondrijo de los Traidores, éstos se plantearon regresar a la ciudad que fue reconstruida de nuevo para averiguar qué habría ocurrido con su enemigo natural: los Fantasmas que se alimentaban de las tinieblas.

Era de día. Por lo que, si todavía quedaban Fantasmas “con vida” entre los edificios, los Sabios tendrían esa ventaja en su regreso.

Aira y Sfera encabezaron la vuelta. Nadie los señaló con el dedo; en ningún momento se auto-denominaron líderes de nada; pero algo tuvieron que ver los demás en ellos… pues ya era evidente que les seguían. Y es que el respeto no se impone: se gana.

Antes del fin del ocaso, cuando ya era rojo sangre el Océano Pacífico al otro lado de la urbe de arena, los primeros aullidos fantasmales (los Traidores seguían inmaculados, y no podían comunicarse con los Fantasmas  ni ser corrompidos por su magia) les advirtieron que los otros, los Apóstatas, no habían terminado la misión… habían abandonado y se habían entregado a una empresa baldía contra natura.
Por lo que, como bien Sfera dijo a los que iban con ella, les tocaba a ellos terminar lo que se hubo empezado en el Principio: ¡Exterminar, hasta el último de ellos, a esos seres tenebrosos iconos de la abominación y la Oscuridad!

En el sector antes dominado E5 un grupo de Fantasmas se disponía a retomar la zona que habitó antes de la llegada y bendición de los Sabios. Los Traidores casi se toparon con ellos, gimiendo allí abajo; donde ya las sombras habían hecho acopio de su escabroso frío; y obligaron a sus alas singulares a descender en picados para atacarles.
En lugar de huir en retirada, los Fantasmas los aguardaron y les presentaron batalla al  verlos bajar hacia ellos. Con la ida de los Apóstatas, aquellos engendros etéreos eran muy conscientes de que los Sabios que habían regresado no serían suficientes como para cumplir con al misión de aniquilarlos. Podrían perder pequeñas batallas, salir vencidos o escarmentados en escaramuzas y emboscadas a pequeña escala como la que estaba a punto de darse; no obstante, sabían que a la larga tendrían la partida ganada pues alas fuerzas numéricas de los Sabios eran realmente escasas.

Sfera, Aira y los Traidores que llegaron al E5 desenvainaron su vuelo y, a pie de calle donde se enfriaba la arena marrón del desierto, en unos minutos habían erradicado, a golpe de espada y proyectil bendecidos, la amenaza fantasmal en esa avenida… no les dio tiempo ni de felicitarse por la eliminación de aquel grupo cuando los gemidos, gruñidos y aullidos de más seres que se alimentaban de Oscuridad les rodearon… aparecieron de repente y por todas partes. Era como si, después de tenerlos contra las cuerdas y llevarlos al próximo exterminio, con la marcha de los últimos Sabios se hubieran reproducido…
… en cualquier caso, y ante el cerco y el peligro, Aira gritó retirada y los Traidores ascendieron para refugiarse, nuevamente, en las azoteas y los tejados.
La noche, abrigo de los temibles y horrendos Fantasmas, se cernió definitivamente sobre la ciudad que fue reconstruida de nuevo. Allí y los Sabios podían hacer bien poco, siendo seres hijos de la Luz como eran, para continuar en su empresa de exterminio.
- Ciertamente somos muy pocos. – Dijo Sfera al resto, todos parapetados en una amplia terraza de cálido cemento blanco, cuando comprobaron que allí abajo, en la calle equis del sector E5, se amontonaban desafiantes y brillantes los cuerpos evanescentes de sus enemigos.

El Arcángel se acercó al Todopoderoso. Éste le había llamado para acudir a su salón del trono en el Elíseo. El Arcángel postró su rodilla izquierda en el suelo de nubes impolutas y aguardó con la cabeza gacha. La voz de Él, llamada también Metatrón, resonó en seguida dentro de la cabeza de Miguel.
- Despierta a los Héroes. – Dijo – Y que ellos ayuden a los Sabios que han sido renombrados como Traidores a exterminar a las Sombras y devolver a sí a la Luz a la ciudad que fue reconstruida de nuevo.

Y el Arcángel cumplió la orden.
Y los Héroes fueron llamados…

FIN

Léase después EXTERMINIO FANTASMA I, de FUEGO O BENDICIÓN.

2 comentarios:

  1. me ha encantado leerte...he disfrutado de este pequeño fragmento de relato...seguiré visitandote y leyendo...un abrazo.

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  2. Muchas gracias... ahora mismito me voy a tu blog a ver qué tal y te comento... Cuídate mucho!!!!!!

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