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29 de junio de 2012

VI. Exterminio Fantasma II

Léase antes CANCIÓN TRISTE DE MEGALISBOA III, de EL KRONISTA DE KRATKA.


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Vampiresa de Luis Royo


"Algunos incrédulos pensaron qeu, una vez idos los espíritus de los Héroes Itzachá y Azumi, los Fantasmas regresarían al cantón del este; pero no fue así. Quizá sólo el eco de la presencia de los mismos en esas calles era capaz de estremecer a los hijos de la oscuridad, de tal modo que no podían ni acercarse a los lugares donde los suyos fueron exterminados por completo y sin piedad.

Él estuvo vivo después del 'gran catapum': vio cómo la devastación los mató a todos, y cómo la ciudad de Barcelona era reducida a escombros en tan sólo unas horas. Vio cómo el Mediterráneo se pintó de rojo sangre pra quedarse granate después. Y cómo el cielo mismo tembló y cambió para siempre... por ello decidió irse a dormir; porque no deseaba estar despierto para vivir en un mundo que había dejado de tener cualquier aliciente, ni el menor sentido, para él. Cogió unas sólidas losas de granito y las enterró formando un sarcófago con ellas en el desierto rojizo que quedó después del silencio; y esa misma noche se encerró con la última losa para descansar hasta que lo despertara el Hambre...
...ciento treinta años no son nada para quien es capaz de vivir eternamente...

Los ángeles llamaron a la lápida: el cielo todavía no estaba limpio, pero si bien los humanos no podían, algunas plantas y animales se habían apoderado de lo que ahora era un extraño valle frente al mar... y él se despertó, escuchando la llamada de los ángeles en su puerta, como canta la vieja balada...
Le señalaron la dirección en que debía ir y le mostraron en su mente no-muerta la imagen de la ciudad que fue reconstruida de nuevo. Solamente asintió con el mentón y, desposeído del hechizo que no le permitió nunca antes ver la luz del sol, lanzó su salmo al Cielo dando las gracias a Dios por sentir la tibia caricia del Astro Rey en su pálida piel, y echó a andar...
Ahora que por fin habái logrado ser un ser de Luz, denunciaba y le abominaba todo aquél que bebiera de la maldita Oscuridad."

VI. EXTERMINIO FANTASMA II.

El atalaya esa noche en la Torre del Norte era Teosera, y se acarició la barba nervioso, frunciendo el ceño poblado y blanco cuando le vio llegar, caminando lentamente y con el rostro al frente, a las inmediaciones de la ciudad.
- ...será otro héroe... - murmuró y llamó de inmediato a Aira y Sfera, quienes se presentaron en la azotea un minuto después.
La noche era cerrada y los aullidos de los Fantasmas en el norte subían desde los sótanos, estremeciendo el aire pesado entre los altos edficios.
- ...no tiene aspecto de héroe... - dijo alguien entre la multitud de Sabios que se había concentrado expuertas a la urbe para recibir al forastero.
- De igual modo, - dijo Aira a todos habiendo escuchado la murmuración: - no puede ser otra cosa que otro de los héroes que van a venir enviados por Él para ayudarnos. Así que, sea cual sea su aspecto, le debemos rendir idéntico homenaje que hicimos con los otros dos.
Aira se adelantó, batiendo un par de veces su ala, y se presentó:
- Buenas noches y bienvenido, soy Aira, uno de los Sabios.
- Buenas noches... yo soy Darius Craioveanu, y he venido a enviar al Infierno del cual proceden, a aquéllos que os arrebataron la paz y se alimentan de las tinieblas.

Darius no trazó ningún plan, simplemente siguió andando desde la primera calle cuyo suelo eran dunas nacaradas de fina arena bajo la mágica luz de la Luna llena, y les soltó: "¡Seguidme!"
Empezando porque sí para acabar no sé cuándo, la idea del ex-vampiro era tan simple como eficaz: eliminar a los Fantasmas desde ese puinto hasta el final del cuadrante o cantón del norte  de manera secuencial, sistemática, y uno por uno hasta su total y definitiva extinción.

Los Sabios, atónitos ante la determinación de Darius, le siguieron en principio con un poco de reticencia: sabían que los Fantasmas eran muchos, y qeu éstos podrían rodearles en cualquier momento... no obstante, y a cada enfrentamiento del sable de la Edad Moderna del anciano chupasangre [Léase F&T Episodio V: Profecías], se convencían más y más de que aquel tipo con vestiduras extrtavagantes y mirada oscura y tan vieja como la misma cimentación del mundo era el más indicado para aniquilar al temible enemigo.

habían pasado apenas un par de horas cuando los Fantasmas comprendieron que nada podían hacer contrta aquel ser que hubo sido inframundano; por lo que uno de ellos, un cabecilla supusieron los Sabios, ordenó a todos los demás huir de la presencia de los Hijos de la Luz y atrincherarse en un gran edificio de plazas de aparcamiento donde había imperado la Oscuridad desde el recomienzo de los tiempos. Los seres etéreos acataron la orden y volando y filtrándose por miles de recovecos, se escondieron en ese rascacielos de cemento, acero y cristal. Pensando quizá qeu en su fortaleza de sombras estarían a salvo.
- No podemos entrar ahí... - dijo Setura, una Sabio de piel negra y rizos azabache pegados a su perfecta cabeza - nos masacrarán conforme vayamos entrando.
Darius se la quedó mirando un segundo mientras el resto callaba y esperaba.
- Perdona Sabia... pero estás tremendamente equivocada. - A Setura se le heló la sangre ante la dura expresión de Darius, cuya voz gutural y potente era el complemento perfecto a esas pupilas grises y lejanas. - ¡Decidme Sabios! - Gritó a todos girando sobre sí mismo - ¿Quiénes de vosotros piensan que seremos vencidos por esos seres del Inframundo?
Algunos, tímidamente pero con sinceridad, fueron izando su mano. Otros murmuraban.
- Cobardes... ¡¿acaso vosotros luchaís del bando de las sombras?! ¡¿No sois vosotros quienes fuisteis bendecidos por el Todopoderoso en el Valle de la Bendición?! ¡¿De qué, pues, van a tener miedo aquéllos que han sido elegidos por quien creó el mundo y extendió las estrellas sobre él?! ¡Sois los guerreros de la Luz, bendita sea! ¡Y nada puede venceros más que vuestro propio miedo, y vuestra miserable falta de fe!
Entonces, cuando Darius calló, los que izaron la mano agacharon la cabeza, avergonzados.
- ¡Vamos Sabios! - Alzó su voz entonces Sfera - ¡Demostremos a esos Fantasmas que nuestra fe es más poderosa que su violenta multitud!

Y los Sabios, con Darius y Sfera a la cabeza como adalides de la animada tropa, entraron en el edificio y con gran violencia y sin sufrir la mínima herida, exterminaron a los Fantasmas hasta el último de ellos.

Al alba Darius, en la misma azotea donde fue visto por Teosera al llegar a la ciudad que fue reconstruida de nuevo, se despidió de los Sabios para regresar, de nuevo a pie y sin prisas, a la Península de Génesis...
- Tened fe Sabios; y ningún enemigo, por fuerte y temible que os parezca, podra hacerse con vosotros... habrá obstáculos en el camino; habrá tribulación y desánimo en vuestras vidas; os deberéis enfrentar a múltiples peligros e innumerables problemas, pero con el poder de la fe, solamente podréis ser vencedores de vuestras propias  e infinitas batallas.

Y quien fue vampiro se fue... mas antes, ya en el desierto, Sfera se le acercó por última vez, y le preguntó:
- ¿A dónde regresas?
- A donde pronto querréis venir los Sabios: está al este, después del Océano, y se llama Génesis, la Luz de las Naciones.

FIN

Léase después FUEGO, de EL KRONISTA DE KRATKA.

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