Páginas vistas en total

4 de septiembre de 2012

2.1. Las guerras atlántidas.

Nota del Autor: Habiendo comprobado el escaso éxito de esta segunda temporada con respecto a la anterior en número de visitas, y como sé que me debo a mi público y que lo que es bueno para un momento no tiene por qué serlo para el momento posterior, he decidido emprender una nueva serie que publicaré próximamente... por lo que los tres primeros relatos de la segunda temporada de "El kronista de Kratka" pasarán a ser un mero apéndice de la primera temporada y, por el momento, la serie actual se cortará en ese momento... en 2.3: "Epifanía". Gracias por comprenderlo a todos los lectores de El Kronista, y disculpad las molestias... pero es verdad que el dicho de "adaptarse o morir" queda patente diariamente en la vida de un escritor blogger como yo. Espero que la próxima serie, sin título todavía, os apasione igual o más que lo hizo la primera temporada de El Kronista. Hasta pronto...


“El mundo ha cambiado…

Mapa geopolítico de la Península de Génesis el otoño del año 130 D.G.P.


… Artorius ha decidido, según las últimas noticias que nos llegan desde Megalisboa, centrarse en la anulación de la voluntad de sus congéneres, convirtiéndolos en esclavos de su Régimen, y focalizar sus esfuerzos en dos grandes empresas: la sumisión de su Pueblo y la fertilización del suelo bajo su protectorado. 
Pero la Paz parece no tener aliados en nuestro aciago presente… cuando las naves atlántidas recorrieron nuestro cielo nunca pensamos que lo harían para regresar… al parecer, un tal Ich Tzaka, nombre impronunciable como todos los de esa raza de crestas escarlatas, ha decidido “colonizar” nuestra Península y, por tanto, los territorios bajo el dominio de Mi Señor Kratka, El Valiente… la escasez de agua y materia prima del norte de lo que los antiguos llamaron África ha obligado a los comandantes atlántidos a plantearse subir hacia el norte, hacia las tierras fértiles vera al Río Lenguamar entre los dos desiertos del sur. Donde, ahora, les esperan para hacerles frente los valientes guerreros, caballeros y arqueros post-andalusíes de tez morena…

El único frente real es ahora el de Nueva Germania; que viene arrastrando una guerra civil aparte desde hace un tiempo entre iosifistas y adolfistas y que, además, deberá defenderse del nuevo enemigo…

Son pocos, muy pocos, pero sus armas de luz y sus vehículos supersónicos superan todo razonamiento tecnológico genésico… por ello, el Embajador Mecánico, Maese 304, ha partido a Metaloburgo para pedir a su Consejo que preste la ciudad de los robots ayuda a su aliado pacífico: la preciosa, preciosísima, Génesis Luz de las Naciones…”

1. LAS GUERRAS ATLÁNTIDAS.



Cuando llegaron, los pillaron a todos por sorpresa. Sabían que habían desembarcado esa misma mañana según el espectacular relato de los exploradores, pero no podían concebir que horas después, sin dar tiempo si quiera a establecerse en la bahía, atacaran el pueblo… Nueva Germania estaba vendida. Y las milicias tanto iosifistas como adolfistas trataron de repeler el ataque externo como bien pudieron desde sus posiciones urbanas y rurales… la mayoría de los hombres armados murieron o cayeron heridos o mutilados durante el combate (por llamarlo de alguna forma pues nada podían hacer esos hombres armados con escopetas y sables contra los cañones de luz de los temibles hombres-lagarto)… al resto del pueblo, fuese cual fuera su índole, la sometieron durante el atardecer y las primeras horas de esa noche fría del temprano otoño postandalusí.

Hans e Iván eran enemigos. El primero ferviente adolfista, el segundo presidente de las Juventudes Iosifistas de Nueva Germania… pero ese crepúsculo que bañó en sangre los cielos no tuvieron más remedio que compartir trinchera. Cuando los atlántidos llegaron, se escondieron en el mismo lugar observándose con reticencia. Después, y casi al mismo tiempo, se tiraron al suelo embarrado de la trinchera que les sirvió días antes para hacer la guerra entre los dos bandos de la tribu, y se hicieron los muertos.

Al principio ninguno pensó en cooperar con el otro, pero los gritos de terror de la población civil en las cuatro casas que podían verse desde el infinito campo de batalla donde se hallaban, les hicieron reaccionar…
- Vamos, hay que ayudarles… - dijo Iván.
- No, espera insensato… nos matarán si vamos al pueblo así, sin más. – Aconsejó Hans. – Mira, tú no me gustas y sé que yo a ti tampoco, pero éstos son peores que cualquier demonio verde… y creo que, aparte de los cortijos del norte y las casas vera al Lenguamar, somos los dos únicos supervivientes no reclusos de los lagartos…
- ¿Qué propones…?
- Busquemos ayuda juntos: los ganaderos del norte y los que viven del río puede que se nos unan para liberar a los nuestros…
- ¿Los “nuestros”?
- Hay tanto adolfistas como iosifistas entre los prisioneros… y que mal no recuerde, antes de la guerra civil, todos éramos neogermanos…
Iván asintió con el mentón. Hans tenía razón… había que actuar rápido, y buscar ayuda cuanto antes…
- ¿Crees que el Rey vendrá? – Preguntó Iván a Hans comenzando la marcha fugitiva bajo el manto de estrellas hacia el río…
- Recemos porque sí. – Respondió Hans, y la niebla y la sombra les cubrió.

Los atlántidos, capitaneados por Ich Tzaka, quien viajó personalmente con sus tropas, comenzaron las labores de acordonamiento y protección de la zona ocupada a la mañana siguiente…

…continuará…

No hay comentarios:

Publicar un comentario