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10 de septiembre de 2012

Sinopsis comercial: "Las estrellas te iluminan"



Además de ser la primera parte, y original, de la saga “La Furia & La Tristeza”, es también una novela íntegra y única ‘per se’ al ser corregida por enésima vez para este fin.

El Poeta es un adolescente que ama el heavy metal y la literatura, por eso recibe ese peculiar sobrenombre de parte de sus colegas. El descubrimiento de su gran amor, Elia, y los primeros flirteos con el mundo de la droga debido a un secreto difícil de confesar lo acabarán convirtiendo en un desecho para la sociedad… con el paso de los años, y lejos de la mujer a la que sigue amando con la misma pasión que el primer día, se dará cuenta de que su andadura ha sido en balde, y deberá elegir entre seguir siendo un camello de poca monta en los bajos fondos de una gran ciudad, o reencontrarse con su pasado y vencer al vicio letal que le está consumiendo, y que lo llevará hasta el límite en los tortuosos caminos de la cocaína.
De esa decisión surgirá la Fantasía.

Un secreto inconfesable, la visita de un ser de otro mundo, y la rabia en la garganta son los ingredientes perfectos para una historia brutal sobre el existencialismo y la voluntad de poder que no podrá dejar de leer.

Muestra de escritura:              109 páginas.
“Llegó el otoño, y la maría floreció… pero mientras la peña se preocupaba con el momento de la siega; El Poeta tenía otros asuntos en los que pensar… Elia cada vez estaba más ausente y le juraba que no era por su culpa…

            Una noche entre ésta y la primera de los tiempos, el local se quedó vacío porque fueron todos a un concierto de los Crisis de Fe y un par de grupillos más. Elia y El Poeta aprovecharon para tener una velada romántica: compraron comida china para llevar, una botella de vino gracias a un colega mayor de edad, e incluso un par de velas rojas para poner sobre la mesa y amenizar la cena. Ella se vistió como para ir a una gala, y él se puso camisa por primera vez en su vida. Todo era perfecto.
            Cenaron llenándose de piropos y versos los oídos, de vino y un poco de hachís los cuerpos. Pusieron una cinta de baladas en la radio del Johnny, y emularon bailar un vals entre risas. Comenzó a crepitar el deseo en sus corazones tras los primeros besos y las segundas caricias. El Poeta pensó en darle la noche de su vida a Elia, para que dejara a un lado las tinieblas que atenazaban su mente y sólo se dedicara por unas horas a sentir placer, y estar a gusto en su compañía. Fue cuando Ángeles del Infierno empezó a sonar cuando entraron al reservado, que El Poeta se había pasado todo el día preparando para que no faltara detalle y darle una sorpresa: había comprado pétalos de rosa artificiales y los había esparcido por el camastro, había dispuesto velas aromáticas de lavanda en la estancia y le tenía un regalo bien empapelado.
-          Ábrelo.
La cara de Elia era un poema, sonreía con bermellón en las mejillas. Lo abrió despacio pero con prisas… en un pequeño estuche cuadrado le esperaba un bonito anillo de plata, sin piedra, grabados nombres y fecha.
-          … te quiero… - dijo llorando.
-          Y yo a ti. – Contuvo las lágrimas como pudo, haciéndose el macho.
Se fundieron en un beso que les pareció eterno. E hicieron el amor, presas del más absoluto romanticismo, lento, sin compasión pero con la ternura del Cielo condensada en sus movimientos.” [Extracto de la página 10]

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