Páginas vistas en total

12 de octubre de 2012

II. El Bien Supremo está en ti. Pt. 3.

"Algunos de los planeta conquistados por el Imperio en las llamadas Expansiones cuentan con poderosos reyes o Aun'vre quienes, solicitándolo previamente a la Jerusía o Consejo Aun'O que viven y trabajaban en el inexpubnable Retha'va del planeta T'au (algunos ciudadanos del Imperio jamás llegan a conocer si quiera la superficie de éste debido a los altísimos niveles de seguridad que posee), han instituido en sus reinso auténticos Estedos independientes - burocrática y económicamente,, ya que en cuanto a los intereses imperiales siempre están supeditados al Bien Supremo - convirtiendo a sus ciudadanos (sean de la Casta por nacimiento que sean) en miembros del Clan sujeto o perteneciente al planeta de forma vitalicia e innata. Además, y como algunos de estos Planetas-Estado de los sistemas conquistados más allá del Golfo de Damocles se han espeicalizado, lógicamente conociendo la fijación que tienen los Tau por la clasificación y el orden, por la Unidad (la misma palabra Tau denota un significado similar al concepto); de tal modo qeu los adjetivos del lenguaje coloquial del Imperio se han tomado directamente del nombre del planeta, y de su clan, especializado en tal o cual tópico... es dedcir, y por ejemplo, a lso habitantes del Planeta-Estado T'olku se les empezó a conocer por gente que actuaba de forma diplomática y prudente ante cualquier tipo de situación; por lo que pronto cualquier Tau que no perteneciese al clan de los T'olku pero que se comportase de igual modo, se le comenzó a llamar T'olku, pasando a ser un adjetivo más que significaba, a horas del lenguaje cotidiano, diplomático y sabio. Por ello, y atañéndonos a nuestra peculiar historia, a los miembros del misterioso Clan Elsy'eir Run no sólo se les conoce con este nombre porque el Clan tuviera en ese planeta su origen, sino que además cualquier Tau que muestre grandes signos de erudición o pureza intelectual es llamado Elsy'eir de forma adjetival. De este razonamiento lingüístico, la traducción de Elsy'eir Run como "intelectuales de lo oculto" más que su expresión literal "el oculto Elsy'eir", que cambiaría totalmetne y de manera ilógica el sentido del nombre del Clan. De cualquier modo, tratar de traducir al castellano el Tau es una tarea muy difícil, dado que el lenguaje depende más del plano conceptual y de las ideas qeu del plano de lo físico o material; por lo que es prácticamente imposible plasmar con total precisión una expresión Tau en cualquier idioma humano al existir tanta diferencia entre el pensamiento Tau y el nuestro... y supongo que viceversa.
 
Ahora el Lar'shi Elsy'eir Run, el crucero insignia del Clan que dirige Elan Kor, acaba de aterrizar en su planeta de origen. Pero no le espera una comitiva como en Oi'Demlok, ni ningún otro Aun de rango igual o superior ha ido a dar la bienvenida al gigantesco crucero... y el Lar'shi, junto con otros navíos propiedad del Clan, ha llegado en silencio a un punto recóndito de esa roca flotante en la inmensidad de la antimateria. Sin ciudadanos, sin grandes edificios de mármol blanquirrosa, sin cúpulas de factorías con sus chimeneas industriales alzando columnas de humo al éter, sin guardias yendo de aquí para allá como drones autómatas... sólo la vasta vegetación del Continente Sur, sus frondosas junglas llenas de animales salvajes de toda índole, sus profunods ríos de agua verde y vados fangosos, sus manglares, y ese aire pesado cargado de una humedad casi irrespirable llenando los pulmones de los nuevos reclutas y los militares que necesitan reciclaje preparándose con un solo objetivo: descubrir y controlar el lado sensible del Bien Supremo."
 
CP. II. PT. 3. EL EJERCICIO DEL CUERPO.
 
Elan Kor se acercó un momento al Sargento sin nombre. Los muchachos cargaban entretanto con las pesadas mochilas donde portarían sus kits de supervivencia en al selva y se reunían por grupos predeterminados. Dirigiéndose al Sargento, el Aun le instó a fijarse en mont, quien ya había tomado su puesto junto a Doran en su grupo...
- Èse, el de hombros anchos y mirada serena... - dijo el Aun.
- Sí señor.
- Sé especialmente duro con él.
- Sí señor.
 
Minutos después, y dispuestos los muchachos (también habái Tau femeninas entre ellos) en centurias habiendo nombrado a un instructor; el Sargento sin nombre en el caso de la centuria en la que se encontraba Mont; por cada una, el mismo Cal'ka asió un megáfono y explicó las reglas del "juego" a los 1300 Shas'saal que aguardaban en un inmenso claro de arena arcillosa devastado para tal efecto:
- No tendréis drones GRPS que os digan en qué posición estáis, no tendréis armas de fuego con las que defenderos de las alimañas y las fieras, sólo contaréis con las siete dosis de alimentación concentrada que lleváis en las mochilas para comer durante al semana de entrenamiento, y tendréis un único objetivo individual y no común a pesar de estar divididos en trece gurpos: llegar con vida de éste, el punto A, al punto B, y gracias a esta única pista: el punto B se encuentra a doscientos cincuenta kilómetros exactos de aquí, y en línea recta dirección noreste. Los Shas'ui que van con vosotros no están para ayudaros, sino para controlar que ninguno de vosotros enloquezca y cometa algún crimen: ellos tienen responsabilidades y órdenes que el resto no tenéis por qué conocer... y el tiempo para completar la prueba comienza... ¡en este mismo momento! ¡Qué la paradoja esté con vosotros: halladla y seréis libres! ¡Convertidla en vuestro alimento espiritual y jamás desfalleceréis! ¡Asimiladla y se convertirá en vuestro guía! ¡Controladla y nada ni nadie evitará que alcancési vuestro objetivo!
 
Y se dio, ordenada, la estampida...
 
Día 2; Hora 8.
El cuerpo de la chica partido en dos salió a flote con un "glup, glup" que hubiese sido irrisorio de no ser por el miedo y la tragedia. El agua, del superlativo de lo turbio, estaba gélida a la última hora nocturna. Aunque había amanecido minutos atrás,, el espesor de la jungla no dejarái ver la Shas'ka hasta casi el mediodía. y el hedor de la sangre de los caídos comenzó a hacer estragos en la cordura de los supervivientes... "algo" se los estaba comiendo cuando intentaban cruzar el río... de unos cincuenta y pico metros de ancho y tan profundo que no se hacía pie en ningún punto. Mont dio una palmada a su frente, le dolió pero el cadáver del insecto aplastado en su palma le dio la victoria. Detuvo su nado para apartar el lado inferior de la chica y divisar de neuvo su meta: aquella rama blanca, gruesa como una pierna, estaba a tan sólo diez metros de él... luego miró a su izquierda, Doran seguía vivo.
- ¡Mont! ¡Nademos todo lo rápido que podamos en línea recta! - Los gritos de terror de los más débiles, y los dd agonía de los heridos, supusieron una sólida interferencia en las plabras del kamarada de Mont.
- ¡Vale Doran! ¡Vamos!
Afortunadamente, los peces carnívoros que nunca pudo ver Mont estaban entretenidos con otros reclutas, y lso dos kamaradas pudieron alcanzar esa rama. Como Doran era más liviano y ágil en seguida se encaramó a la misma y trepó hasta el ribazo fangoso. Mont se sujetó primero con los brazos, luego izó sus piernas y las entrelazó sobre la rama; avanzó un par de metros pero las piernas le fallaron y se zambulleron de nuevo en el río... le quedaba menso de un metro para alcanzar el ribazo y el Shas'ui sin nombre estaba allí, de pie. Mont estiró su brazo y abrió su mano derecha sujetándose con la izquierda.
- ¿No vas a cogerla, verdad? - Preguntó entonces Mont al otro comprobando cómo, impasible, se negaba a tenderle la mano y ayudarle a subir impidiendo también que Doran, a su lado, lo hiciera. El Shas'ui no dijo nada: su pétreo semblante se mantuvo inexpresivo y hierático.
"Si crees que vas a salir vivo...", pensó Mont volviendo a encaramarse y consiguiendo llegar a una posición segura, "estás muy equivocado..."
 
Día 5. Hora 27.
Los sonidos de la jungla eran terroríficos. Algunos de los que iban con Mont y Doran, y habían levantado campamento con ellos, no habían dormido desde que llegaran a Elsy'eir cinco días antes... y temblaban sobre las anchas hojas verdes de árboles grotescos y bucólicos al tiempo. habían conseguido encender un buen fuego para ahuyentar a las bestias... peor elmiedo podái cortarse con un bastón de madera. Mont se quedó mirando el escaso, mínimo, trozo de cielo limpio sobre su lecho que dejaban las ramas interminables de la foresta... respiró hondamente y relajó sus músculos. miró de reojo al Shas'ui, que ya dormía a unos metros de él, roncando como un animal asmático.
- Doran... - dijo en voz muy baja. El otro no respondió: también dormía. Mont sonrió.
Se incorporó lentamente y se fijó en quién seguía despierto... "los tarados", pensó al comprobar que los únicos que se mantenían en vela eran aquellos que no podían dormir a causa del grave trauma que estaban experimentando. "Éstos no sirven de testigos". Se colocó al lado del Shas'ui de cuclillas y puso su mano desnuda sobre la cara de éste, a un palmo, para comprobar qeu su respirar era armónico, signo de un profundo y plácido sueño. Con escrupuloso sigilo desenvainó un puñal que él mismo se fabricó el día anterior con un sílex y un trozo de cuerda.
- Sin nombre. - Dijo alzando la voz.
El otro, adormilado, abrió los ojos y los de Mont se le clavaron.
- ¿Qué demonios...? - Le dio tiempo a decir antes de que Mont le tapara la boca fuertemente con al mano izquierda y, simultáneamente, le hundiera el puñal de piedra negra y brillante en el abdomen, convirtiendo su cuerpo en una fuente de tibia sangre.
- La paradoja no está en ti, me temo. - Fue lo último que oyó el Shas'ui; y su asesino lo pronunció sonriendo.
 
Elan Kor despertó en sus aposentos del Lar'shi qeu flotaba en la negra atmósfera de Elsy'eir cerca del punto B. Lo había sentido. y lejso de horrorizarse, en la soledad de su lecho, rompió a reír a carcajadas, presa de la más estentórea de las aquiescencias.
 
Día 6. Hora 8.
De los 1300 reclutas que iniciaron el "juego", llegaban los primeros tres centenares vivos y sanos. Mont y Doran se encontraban entre ellos.
 
Al día siguiente, al mediodía de la jornada séptima, en un gran banquete desplegado en el claro deforestado qeu servía de punto B, los drones contadores realizaron el censo de supervivientes y almacenaron los datos de lso 'retinascan' en las bases de datos del Clan. Quinientos catorce de seiscientos cuarenta y tres habían llegado en perfectas condiciones; descartando de inmediato a los majaderos y los tullidos, que serían deportados a sus mundos de origen.
Los demás, de no haber muerto, acabarían por hacerlo perdidos en la jungla hasta el último de sus días.
 
Se trató del tercer y último "alistamiento" del Caln desde su origen. y en el que más reclutas sobrevivieron.
 
Continuará...

No hay comentarios:

Publicar un comentario