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23 de octubre de 2012

III. ¡Malditos Tiránidos!. Pt. 2.

"La historia entre Tiránidos y Tau ha marcado el caminar de ambas razas. Si bien para los pirmeros los Tau pueden ser un obstáculo más en su colonización parasitaria del Universo, como insectos que son; para los segundos, civilizados y racionales, los bichos se han convertido en un auténtico quebradero de cabeza en sus planes de expansión e incluso antes de que estos planes existieran... de ahí que la palabra Tau "Y'he" signifique a la vez Tiránido y Muerte; asociado desde el origen de los tiempos este ser insectiforme que destruye cuanto coloniza con el fin de la vida en la idiosincrasia Tau y desde que éstos eran una raza en vías de desarrollo tecnológico antes del Mont¡au, o Guerra Civil, que diezmó la población del planeta origen hasta casi la extinción y que los Etéreos se encargargon de finalizar creando el gérmen del Imperio actual.
Los Tiránidos obedecen a un único objetivo: alimentarse de un munod, consumirlo hasta el exterminio de toda vida, y saltar a otro mundo repitiendo la extinción en una cadena destructiva que, pese a la profecía Eldar que afirma que llegará un momento en uqe la Mente Enjambre se divida, parece no tener fin. Y esta cadena, cuando se mueve una flota o parte de la misma cerca de los dominios del Imperio Tau, está totalmente en contra del ideal de Bien Supremo Universal de los Etéreos, que abominan de esa raza exo-galáctica y altamente peligrosa. Por ello, cuadno se da un ataque tiránido casi toda la Kor'vattra o Flota Armada Tau está obligada a acudir par su expulsión inmediata de los planetas "colonizados" por el asqueroso enemigo.
Pero Elan Kor sabía que, si habían llamado a los Elsy'eir Run a luchar en el frente contra los Y'he, no era sólo porque les necesitaban en el combate... las peores sospechas del Aun'ui se vieron confirmadas cuando el Aun'vre, o Rey, de Elsy'eir le informó personalmente que su oscuro clan lucharía en la vanguardia. de ese modo, cuantos más Elsy'eir Run cayesen bajo las dentelladas y punzonadas de los bichos, menos importancia tendrían sus pretensiones..."

CP. III. PT. 2. EL VIAJE DE MONT.

- ¡Quieren diezmar el clan, lo que realmente desean es eliminarnos porque nos hemos convertido en una molestia para los Aun'O de T'au! - Exclamó Cal'ka cuando Elan Kor le dio la noticia.
- Lo sé... además la paradoja sólo es útil con seres racionales, aunqeu sean estúpidos como esos Be'Gel u Orkos... y los Y'he no tienen mente, son insectos, Mal'caor que todo lo devoran. - Los dos caminaban mientras conversaban: el clan les aguardaba, reunido en su totalidad, en la primera sub-ágora  (el espacio más grande de toda La Atalaya Negra). - Indica a los pilotos que acondicionen el Lar'shi de inmediato... tenemos que defender Phaeb nos guste o no...
- Y si nos negamos...
- No podemos, no por el momento. Recuerda que está pronta la ejecución de la Profecía; si negamos nuestra ayuda al Gobierno Central, no dudarán en encarcelarnos y denegarnos la patente de clan. Ve, habla tú con los pilotos... yo me dirigiré a los muchachos.

Abajo, en el ágora, el trío de Shas'ui al mando de sus centurias, aguardaba las órdenes de Elan Kor quien, junto con Cal'ka, era el Comandante del Clan, no habiendo sinoi los rangos de los pilotos según qué nave tenían a su cargo, otros intermediarios oficiales militares en el mismo que éstos y los propios Sargentos. En cuanto a los usuarios de Armaduras de Combate, los Elsy'eir Run, por no tener tanta partida presupuestaria como los clanes más grandes, sólo tenían algún que otro grupo de armaduras Sombra y Eclipse; sin contar en sus filas con alguna Crisis o Apocalipsis con las que dar caña a esos bichos irracionales.
Elan Kor habló al grueso de su pequeño ejército: apenas mil quinientos hombres y mujeres Tau, muy bien entrenados para el combate cuerpo a cuerpo contra la naturaleza impuesta por su frágil genética y la idea militar de la Casta de los Aun, despiadados y desconocedores del temor, con el poder de la paradoja inservible contra el enemigo insectoide hirviendo furioso y silencioso en sus aguerridos espíritus.
Tras el sermón, para darles ánimos, cogieron sus pertenencias y salieron de La Atalaya Negra... el Lar'shi despegaría, junto con el resto de naves, esa misma tarde rumbo a Phaeb: el planeta atacado de la Tercera Expansión imperial Tau.

En la fila; esta vez contemplada con ojos diferentes puesto que era sabido por todo ciudadano Elsy'eir que al fin tendrían la oportunidad de librarse de los Run; Mont se apresuró, dando antes a los cien Shas'la que tenía bajo su mando de que continuaran tras la enturia de Anuk de forma organizada, a acercarse a Elan Kor: tenía algo muy importante que decir al Etéreo...
- Señor... - dijo a la acarrera, no había tiempo que perder.
- Dime Mont, ¿qué ocurre? - No se detuvieron; Cal'ka se encontraba ya en el Lar'shi, por lo que nadie más escuchó su conversación.
- Solicito permiso para viajar a Oi'Demlok antes de incorporarme a la Kor'vattra señor.
Elan Kor se sorprendió por la solicitud y preguntó:
- ¿Por qué?
- Hay algo que debo recoger de mi viejo taller y que puede sernos de gran utilidad en el campo de batalla... y debo solicitarle un favor adicional... - Elan Kor se detuvo y lo escudriñó con extrañeza; sabía que Mont era uno de sus soldados mejor capacitados para salir victoriosos de la inminente masacre de sus flacas tropas; Mont culminó ante el silencio de su superior: - veinte o treinta drones programados en mecánica armamentística.

Tras preguntar a sus Shas'la si alguno de ellos tenái algo de idea en mecánica, siete se ofrecieron voluntarios para acompañarle en su viaje. Elan Kor dio instrucciones mediante telefonía móvil a Cal'ka de que reservaran una nave par Mont y su grupo, además de veintiocho drones montadores y soldadores y, finalmente, se dio orden a Doran de tomar el mando sobre la centuria de Mont hasta que éste se incorporara al combate ya en el recóndito Phaeb.
- No puedeo, por ahora, desvelaros qué me traigo entre manos amigos... - dijo a Doran y Anuk al despedirse frente al Lar'shi (que jamás hubo llenado el Clan al ser tan pocos y cuya mayoría de compartimentos eran "fantasma") - confiad en mí: creo que será una grata sorpresa.
- Está bien Mont, ve y no te preocupes. - Dijo Doran, dándole una palmada en el hombro.
- Lleva cuidado. - Le dijo Anuk, y se besaron. En la mirada de la Tau tiritaba uan lucecita de temor por lo que pudiera ocurrirle a su chico.
- Tú también: prométeme que sobrevivirás hasta mi regreso.
- Te lo prometo. - Y sonrieron a pesar de sentir el amargo de la despedida en lo profundo de sus libertados corazones.

La nave les llevó hasta Oi¡Demlok, donde se quedó una Kor'vre con Mont y sus siete mecánicos y sus drones para recoger el Orca de A-4 y viajar con él a Phaeb después. La Kor'vre se llamaba Sho're, y era distante y callada aunque un aura de respeto la envolvía, dándole ese toque casi místico que tenian los grandes pilotos y navegantes, conocedores del vacío y la posición de las estrellas. La nave les dejó en uno de los Juntas periféricos de La Capital y del cual también partían naves del clan Oi'Demlok (subclan de Vior'la por proximidad geográfica en el Golfo de Damocles) hacia Phaeb para enfrentarse a los Tiránidos. Por lo que tuvieron que deplazarse a pie por las calles del inmenso polígono industrial hasta el pequeño taller del cascarrabias de Savon, el ex-jefe de Mont.
"Espero que Sha'is haya logrado que nadie entrase en mi reservado...", se repitió Mont una y mil veces por el camino.
Cuando llegaron al fin, Sha'is le reconoció en la puerta aunque su mono de trabajo había mudado en uniforme militar. El mecánico sonrió y saludó de manera estentórea:
- ¡Mont, viejo amigo! - Mont abrió sus brazos y se abrazaron en la entrada del taller. En seguida Savon asomó su redonda cabeza por el quicio de la puerta de la oficina, a la izquierda, antes de lo propiamente dicho como taller.
- ¿Tienes la llave?
- Sí... - Sha'is se quitó el collar donde ésta colgaba y se lo entregó. - Tenemos tiempo de ponernos al día, y de uqe te explique todo lo que me ha ocurrido amigo... pero ahroa tengo una tarea que emprender...
Savon apareció y espetó sin mayores preámbulos:
- ¡Mont! Te recuerdo que el propietario del establecimiento soy yo, ¡no tú! Y que saques lo que tengas ahí detrás y... - Savon detuvo su reprimenda en seco.
Mont lo miraba con la mano derecha abierta y el brazo extendido hacia él. Savon se giró y entró en su oficina. Cerró tras de sí y no habló más con Mont en todo el tiempo en que el Elsy'eir Run estuvo por allí... Sha'is se le quedó mirando: había desconcierto en su gesto.
- Ahora te lo explico Sha'is... ¡vamos chicos! Hay mucho trabajo que hacer... - fue hacia la puerta cerrada de su reservado y Sho're le interrumpió por última vez.
- Shas'ui Mont, - le dijo - voy a contactar con algún kamarada de la Casta del Aire que pueda llevarme hasta la estación orbital A-4. Debo recoger el Kass'l cuanto antes mejor.
- De acuerdo. - Se despidieron formalmente y Sho're se marchó.

Mont introdujo con cierto nerviosismo la llave en el grueso candado; lo despasó y abrió el cerrojo. La puerta corrediza emitió un chirrido tosco, de engranajes faltos de aceite. Y la oscuridad se deshizo al encenderse finalmente la luz...
... ante la perpleja mirada de otos, incluido Sha'is quien mantuvo su promesa de ni mirar adentro, se iluminó un objeto que nadie había visto antes...
- Os presento el futuro: la XV33 Jikita.
Armadura de Combate XV33 Jikita

Aquella armadura; o prototipo de la misma mejor dicho; era un prodigio del diseño bélico Tau, y habái salido de la imaginación y las manos de Mont... fascinado por los Kroot (Jikita en J'Ro'Tau'Kor) desde sus vacaciones en Pech, había logrado construir o montar una Armadura de Combate basada en las cualidades marciales de esos pájaros-Tau tan peculiares. Agilidad, precisión, delgadez... virtudes que las armaduras convencionales habían perdido en pro de la fuerza. Si bien las otras eran destructivas pero pesadas; el prototipo XV33 Jikita era todo lo contrario: basando su versatilidad en batalla en el movimiento y la destreza en lugar de los vastos cañones y el armamento pesado.
- ...si adaptamos nuestro dominio de la Mont'nan al pilotaje de este tipo de armadura... - aseguró Mont con voz clara y suave, como si estuviera recitando un poema - seremos invencibles en el campo de batalla.

Dicho y hecho, ese mismo crepúsculo, y con la ayuda de los drones y el material y las herramientas del taller de Savon, los muchachos de Mont, y Sha'is, se pusieron a montar XV33 en cadena.
El tiempo no estaba de su parte, y Mont debía explicar a los otros cómo ensamblar y dar forma a los distintos componentes del escandaloso prototipo... pero todos allí estaban seguros, ante el aplomo del poderoso Shas'ui, de que las XV33 supondrían toda una revolución jornadas más tarde, en las colinas fértiles del lejano Phaeb.
Al mismo tiempo, tuvo oportunidad Mont de relatar a su buen amigo Sha'is todo lo ocurrido desde que se coló en el Kass'l...

¿Demostraba la creación de la XV33 el verdadero potencial de un Tau, exento del influjo de los Aun, dando rienda suelta a su ambición? O'Shovah tenía planetas propios, independientes del Imperio en numerosos aspectos; pero él era un Comandante habilidoso de la Casta del Fuego. Y ahora un simple mecánico de la Casta de la Tierra fabricaba su propio modelo de Armadura de Combate... ¿se estaba entonces debilitando el poder de los Etéreos...?

Continuará....

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