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2 de diciembre de 2012

V. Ejecución de una venganza. Resumen y recordatorio.




“Los Run’Tau son la “raza” más joven de la Galaxia… realmente se trata de Tau normales y corrientes que han traicionado al Imperio y escogido el camino del auto-exilio. Con todas las consecuencias que tal tremenda decisión conlleva: La primera y por la que tal vez se movió todo para esta escisión o cisma, es que, lejos del influjo de los Aun (Etéreos), los Run’Tau no sienten la necesidad meta-biológica de cumplir con el Tau’va (el Bien Supremo) que es el pilar ideológico del Imperio. Asimismo, las Castas Tau no existen en el sistema social Run’Tau: proviniesen de la que provinieran, ahora todos forman un único estrato social que no obedece a ninguna predeterminación biológica o innata. Por lo tanto, son libres de aparearse machos y hembras y engendrar, por primeras veces tras milenios de gestación selectiva por Castas, nuevos Tau totalmente naturales. El sistema de gobierno, aunque no está dictaminado de manera oficial o pública, es una especie de Reinado: el del Triunvirato; formado por los Run’Tau Mont, su pareja Anuk, y el exdiplomático Doran. El Triunvirato tomó el mando de los Run’Tau cuando éstos todavía podían considerarse un Clan del Imperio: los Elsy’eir Run (Ocultistas), tras la muerte de su instigador y mayor benefactor Elan Kor, el único Aun renegado del Tau’va. El motivo de este relevo fue la última voluntad de Elan Kor: que la Reliquia (ídolo humano que poseía en su interior el poder mágico de dominación meta-biológica de varios millares de Etéreos muertos mucho tiempo atrás) pasara a formar parte de las posesiones de Mont, su sucesor natural ya que en éste un poder llamado La Paradoja latía de forma especial y sobresaliente; y Mont decidió compartir la Reliquia y toda La Paradoja (el poder que tienen los Run’Tau para someter a los demás seres mediante el olfato creando super-ilusiones y ultra-encantamientos) con su novia Anuk y su mejor amigo Doran… provenientes cada uno de una Casta diferente y ninguna de ellas guerrera.
Ahora los Run’Tau, dirigidos por el Triunvirato y su singular Reinado triple, viven en un planeta de la Franja Este, en el Segmentum Ultima, en tierra de nadie donde antes sólo había orkoz independientes de cualquier Clan superior, llamado “Rocaverde”… y han logrado no sólo levantar un inmenso fuerte de madera en mitad de la selva donde viven los aproximadamente ocho millares de Run’Tau, sino que han empezado a colonizar y someter bajo su poder – el de La Paradoja que reside en los miembros del Triunvirato, pues partieron el poder de la Reliquia en cuatro, quedándose un cuarto de paradoja para cada uno y en el ídolo el sobrante – a los poblados dispersos de unos orkoz especialmente primitivos. Los primeros fueron los Kalaveraz Rojiblankaz; y han sido designados por el Triunvirato como cabecillas exclusivos de la Gue’vattra (la legión extranjera Run’Tau); quienes prestan su ayuda en las tareas de dominación de los pueblos del planeta.
Así pues, los enemigos de los Run’Tau; pues todos sabemos que en el cuadragésimo milenio sólo hay guerra en la Galaxia; son principalmente los Tau, ofendidos por el difunto Aun Elan Kor y la existencia de ese clan traidor: el de los DARK TAU, poseedores de La Paradoja.
Pero un antiguo enemigo, que conoció la leyenda de la Matanza Aun (véase La Reliquia: 20.000 años atrás; y La Reliquia: el Reencuentro; Cap. V: Ejecución de una venganza, partes 1 y 2), les está buscando… y sin que ellos lo sepan, les ha encontrado: su nombre es Eleazar Bocanegra, uno de los oficiales de los Corsarios Rojos de Blackheart, de las Hordas del Caos, y quiere la Reliquia aunque no sabe lo que el Triunvirato ha hecho con ella. Fue él quien atacó Oi’Demlok, la ciudad natal de Mont y éste lo sabe… por tanto ambos están deseando las caras pronto… y cada uno luchará por la ejecución de su propia venganza.”

CP.V.PT.3: INCENDIO EN EL JUNTAS.

Mont estaba lejos del fuerte de Rocaverde (Men’Nars’Ya) al que ya habían denominado para entenderse como Runtau’An, junto con Caputo y un comando de Kalaveraz Rojiblankaz para “anexionar” otro poblado o Familia Orka a la Gue’vattra, cuando sucedió…

Los drones detectaron niveles extraordinarios de humo en el Juntas, aeropuerto, en las afueras de Runtau’An, en el ensanche del norte. Pero el río quedaba lejos y, lo peor, la senda que conectaba la ciudadela de madera con éste era abrupta y difícil… para cuando los primeros guerreros con cubas quisieron llegar, se dio una violenta explosión en el Lar’shi… minutos después, y cundiendo el caos y el desorden entre los guerreros quienes impotentes no pudieron hacer nada por evitarlo, el gran crucero se vio consumido por las llamas. Pero eso no fue lo peor: el desconcierto se vio acrecentado cuando las llamas saltaron literalmente de un aerotransporte Manta a otro, como si en lugar de aeronaves se tratase de frágiles cabañas de paja Be’Gel.
Doran y Anuk se apresuraron en utilizar el poder de La Paradoja para tratar de invocar ilusiones de agua que detuvieran el fuego devastador. No obstante, sus deseos se vieron frustrados: la magia de los Run’Tau no servía de nada en esos casos: el fuego no es un ser racional; ni tan sólo una identidad; y su magia necesita de un objeto que “se crea” las ilusiones metaolfativas, las asimile, y quede sometido por la consecuencia de las mismas; sea de la civilización que sea, y pertenezca a la raza que pertenezca en la Galaxia.

Lo único que pudieron hacer, además de salvar los rápidos Barracuda y un par de transportes Mantarraya habidos en los puertos gravitatorios del Lar’shi, fue rescatar de su prisión narcoléptica a los adormecidos Nicassar. Los exmiembros de la Casta del Aire, especialistas y pilotos, lograron sacar a algunos de estos navegantes psíquicos que los Run’Tau utilizaban para viajar por la Disformidad (los Tau no pueden por sí solos), y llevar las siete naves que quedaron intactas a un claro a distancia intermedia de la ciudadela.

El desastre ya estaba hecho. Se habían quedado sin ninguna posibilidad de salir de Rocaverde por mucho tiempo… con las pequeñas naves no podrían ni tan sólo atravesar ese sistema y regresar con total seguridad de completar tal trayecto.
Mont recibió la noticia viajando de regreso con el Mantarraya en el que viajó con Caputo.
- Deberemos hallar nuevas formas de viajar por la Galaxia… - divagó – y encontrar un lugar cercano ahí afuera donde haya metal suficiente para fabricar nuestra nueva propia flota.

Lo primero que hizo fue ordenar que le llevaran todos los papeles y cachivaches del Chamán Orko muerto a sus oficinas en el Cuartel General… quizá el viejo hechicero tuviera alguna solución entre toda esa alquimia para ello.

Continuará…

Lar'shi clase héroe de los Tau

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