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9 de enero de 2013

El Despertar II: Y caerán bajo mis pies. (relato necrón)



(C) RÉQUIEM.

Perperauplex, Acantilado de los Eones.
Día 7 mes 3º después del despertar.
Plexion estaba en el cenit del cielo e iluminaba con su peculiar luz azulada la superficie de Perperauplex, los grandes riscos de los Acantilados de Hielo proyectaban su kilométrica sombra sobre el desierto Norplex y el tejido sempiterno de Iz-Rhaz brillaba fulgurante poco antes de adentrarse en la gruta helada junto a doce de sus "Mirada Serena". La temperatura era mucho mayor ahí dentro que en la superficie del planeta, donde se podían alcanzar los cincuenta bajo cero en un día normal y los doscientos bajo cero en las noches mas cerradas, esto hacía que las articulaciones de los necrones chirriaran debido a la escarcha, algo que molestaba al líder pues podía revelar su presencia.
Después de un rato caminando llegaron hasta una estancia que ofrecía más que carámbanos y superficies resbaladizas, se trataba de la entrada hacia una cámara de éxtasis. Iz-Rhaz se adelantó, hincó su dáculus en el hielo y accionó una computadora que debería de proporcionarle los datos internos de dicha cámara. Desencriptando los códigos consiguió averiguar en pocos minutos que se encontraba ante una cámara olvidada, donde millones de años atrás, unos destructores pidieron que su letargo fuese en Perperauplex y Rhaz-Thuraz aceptó construyendo así esta cámara que no debía de ser accionada salvo en caso de estricta emergencia.
Iz-Rhaz levantó la vista agarrando de nuevo su dáculus y para su asombro advirtió que los Tau ya habían cruzado la compuerta blindada que accedía a los complejos de éxtasis. Por lo rudimentaria que era la operación seguramente se tratase de una avanzadilla y el líder necrón ordenó a los "Mirada Serena" que se adentrasen en el lugar.
Allí estaban, eran unos veinte exploradores Tau que catalogaban con eficacia las bóvedas y complejos mecanismos de la cámara, donde cientos de destructores dormitaban esperando a que alguien o algo los despertara, por suerte no se habían percatado de la presencia del líder necrón y su destacamento. Iz-Rhaz al observar tal ofensa estalló en cólera y ordenó a los Inmortales que abriesen fuego sin pensar demasiado en las consecuencias.
Después de la muerte de varios enemigos con la primera oleada de fuego Gauss, los Tau se cubrieron bajo cobertura y respondieron al ataque necrón con sus rifles de inducción, que en principio no eran muy efectivos contra la fuerte aleación de las carcasas de los Inmortales. Entre la refriega, sorteando columnas y cámaras de éxtasis, el líder necrón se adelantaba hacia las lineas enemigas, apoyó su espalda en uno de los pilares que sostenían la bóveda bajo el hielo, para de seguido girarse y abalanzarse sobre dos enemigos que disparaban con tesón a sus
"Mirada Serena", que seguían en pié en su mayoría, apretando los gatillos de sus blásteres. Iz-Rhaz lanzó un tajo horizontal que por sorpresa, rebanó la cabeza de uno de los Tau, el otro se giró en ese mismo momento y disparó su rifle de inducción sobre el líder necrón, que sintió como el rayo proveniente del arma del enemigo rebotaba en su tejido sempiterno, seguidamente agarró con fuerza la garganta del despreciable sujeto y lo levantó varios palmos del suelo, cargó su diestra y lanzó una estocada que atravesó por completo el cuerpo de su enemigo, después arrojó el cuerpo hacia un lado y este voló varios metros hasta estamparse contra un sistema de palancas, que accionó de forma repentina el complejo de éxtasis y cientos de conductos comenzaron a expulsar gases tóxicos para el asombro de los pocos Taus que quedaban con vida.
El líder necrón ordenó a los "Mirada Serena" que acabasen el trabajo disparando a los supervivientes medio intoxicados y sumiéndolos en el profundo sueño de la muerte, mientras que él, se disponía a valorar los daños que había sufrido la cámara debido a la escaramuza. Se acercó hasta una computadora comprobando que los destructores se estaban despertando, su cólera había hecho que el complejo de éxtasis se activase y pronto vio como una de las cámaras se abría.
* Una forma de vida se ha asentado en nuestro planeta, no podemos permitir que un insulto así afecte a la Dinastía Razhir, habéis sido despertados por una razón, para que hagáis lo que mejor sabéis hacer... destruir. Mintió Iz-Rhaz a los destructores que habían despertado.
Al cabo de varias horas Iz-Rhaz y más de cien destructores, que no habían hecho demasiadas preguntas, salían de la gruta helada reencontrándose con la legión de los "Mirada Serena". El líder accionó la pantalla de holograma de su muñeca y se dispuso a informar al Phaeron de lo ocurrido momentos antes.
* ¡Ya informarás de esa escaramuza en otro momento!, ahora necesito que tu y tus Inmortales ataquen el perímetro de la forma de vida Tau. Decía impaciente Rhaz-Thuraz.
* Si mi señor, nos dirigimos hacia allí. Contestó Iz-Rhaz para seguidamente ordenar a los "Mirada Serena" el definitivo avance hacía las inmediaciones del asentamiento Tau.
Al conocer las buenas noticias que Iz-Rhaz le había proporcionado, el Phaeron convocó a la corte y pronto, el ejercito de la Dinastía Razhir partía hacia el desierto de Norplex, materializándose en varios monolitos cercanos que actuaban como puente dimensional.
Poco después, Iz-Rhaz daba una nueva orden, y las disciplinadas lineas de inmortales flanqueadas por decenas de destructores, atravesaron los pasos subterráneos del acantilado de los Eones, avistando así, el asentamiento de la forma de vida Tau, que se encontraba a los pies de unas pequeñas dunas heladas al frente del desierto Norplex, que cubrían un poco el incesante viento.
El campamento Tau estaba claramente diferenciado, a la periferia se encontraban las zonas donde descansaba la tropa y conforme se disminuía el radio, iban apareciendo diferentes hangares donde debían de encontrarse vehículos y naves. En el centro del mismo se podía diferenciar un gran bunquer donde debería encontrarse el centro de operaciones.
Los centinelas Tau, pronto dieron la alarma al observar como en el horizonte próximo, una linea de necrones se abalanzaba impasible sobre sus defensas. Y rápidamente un contingente de guerreros del fuego, acompañado por androides de combate aparecieron desde un hangar cercano, con tal de contener la primera oleada de las fuerzas de Iz-Rhaz.
Las defensas Tau eran solidas, disponían de varias barreras de metal que dificultaban el acertar a las tropas que se escondían tras ellas, sin embargo, cada ráfaga de fuego gauss desencadenada tanto por Inmortales como por destructores, hacía mella en la moral del ejercito enemigo.
El comandante Tau pronto hizo su aparición, ataviado con una compleja armadura de combate y acompañado por sus mejores hombres igual de acorazados. Comenzó a dar ordenes aquí y allá, recorriendo la mayor parte del asentamiento con la intención de dar moral y movilizar a sus tropas.
Iz-Rhaz avanzaba lenta pero contundente mente hacia las defensas Tau, flanqueado por los destructores su ataque era mas potente de lo que en un principio parecía, sin embargo, las tropas de la forma de vida Tau daban bastantes dificultades y sus "Mirada Serena" cada vez perdían mas fuelle viendo reducido su numero. El asentamiento pronto se convirtió en un campo de batalla y centenares de guerreros del fuego disparando sus rifles de inducción se agolpaban en las inmediaciones enfrentándose a los inmortales que no cesaban de disparar su fuego gauss. Iz-Rhaz se permitió entrar en combate con algún que otro incauto, que probó la furia de su dáculus cercenando extremidades por doquier. Poco después, varios vehículos de armamento pesado Tau, despegaron y consolidaron posiciones poniéndoselo mas difícil a Iz-Rhaz, que tubo que recurrir a su orbe de resurrección para mermar los efectos de los blindados enemigos. El comandante Tau había concentrado el fuego en ellos y sin darse cuenta estaba favoreciendo el ataque necrón, pues mientras tanto Rhaz-Thuraz y su ejercito avanzaban a toda velocidad, atravesando el desierto helado hacia su asentamiento, que reunía a sus fuerzas en la zona norte para contener la marea de necrones liderada por Iz-Rhaz.
- El comandante enemigo ha caído en la trampa.- Murmuro el Phaeron, casi para si mismo. Una costumbre adoptada en vida, que ahora le perseguía a pesar de los milenios.
Rhaz-Thuraz ya observaba la refriega que se estaba produciendo en el asentamiento de la forma de vida Tau desde su plataforma de mando catacumba, falanges formadas por cientos de guerreros necrones aguardaban la orden de su Phaeron, para culminar la obra que decantaría la batalla a su favor. Cuando lanzo la orden de ataque a la retaguardia de su enemigo, las arcas fantasma atravesaron la escasa distancia que les separaba de las defensas Tau a toda velocidad, descargando toda la potencia de los rifles gauss sobre las escotillas de defensa. Varios acechantes de la triarca comenzaron a causar estragos en los blindados enemigos, que
perecieron ante las inminentes ráfagas de rayos de calor que emanaban estos gigantes metálicos sin dar tregua alguna, los escarabajos canópticos que pasaban por encima de los muros de defensa allanando el paso, aunque de vez en cuando caían por decenas cuando las defensas Tau descargaban su artillería.
Los miles de guerreros necrón se abalanzaron sobre las escasas fuerzas Tau de la zona sur del complejo, y comenzaron a disparar sus rifles gauss sin piedad, demostrando el poder de la Dinastía Razhir y purgando las almas de esos pobres desgraciados, de vez en cuando algún blindado aparecía y daba que hacer a las tropas del Phaeron, pero Kateph, liderando una de las falanges de guerreros a bordo de un arca fantasma, neutralizaba rápidamente estos contratiempos, con la increíble dureza de su bastón voltaico.
El comandante Tau, pronto se dio cuenta de su error, cuando las arcas fantasma, desembarcaban filas y filas de guerreros en retaguardia y consolidaban posiciones a modo de nexo de reparación. Era demasiado tarde para retroceder, además un Tsu-Kham mermaba su capacidad de movimiento haciendo que la tierra temblase bajo sus pies, tampoco podía enfrentarse al líder necrón de carcasa dorada que tanto había deseado aniquilar y en un vano intento, replegó sus tropas cediendo terreno a Iz-Rhaz, que aún aguantaba al norte del complejo.
El Phaeron descendió desde su plataforma de mando y pisó tierra firme, la maniobra de pinza que había planeado, funcionaba a la perfección. Pronto comenzó a avanzar en el campo de batalla dando ordenes a sus lugartenientes y movilizando el ataque, que hacía replegarse a las fuerzas Tau en el gran bunquer en el centro del asentamiento. Incluso se dio el placer de neutralizar el mismo a algún que otro guerrero que en vano intentaba acercarse a su posición.
Tras varias horas de batalla Rhaz-Thuraz se reunió con Iz-Rhaz cerca de la ultima defensa de los Tau. El campo de batalla estaba totalmente desolado, los restos de chatarra y desechos orgánicos, provocados por el fuego gauss abarcaban todo a la vista, e innumerables nubes de humo se alzaban hasta el cielo. Las bajas provocadas eran innumerables, sin duda era una gran victoria pues todos los necrones que habían sido abatidos, en pocos meses serian reparados y servirían de nuevo a la causa del Phaeron.
* Mi Phaeron, la forma de vida Tau ha sido prácticamente neutralizada, solicito permiso para realizar un ultimo ataque...
A Iz-Rhaz no le dio tiempo a terminar la frase cuando el comandante Tau, rendía sus ultimas fuerzas a la Dinastía Razhir, saliendo del complejo con una decena de soldados, solicitando una audiencia con el líder de los necrones. Pronto el comandante Tau, fue separado de sus soldados, a los que poco después les esperaría un dramático fin a manos de Tsu-Kham que no le gustaba hacer prisioneros pero le encantaba investigar los puntos débiles de nuevas formas de vida. Desarmado, lo escoltaron hasta el lugar donde Rhaz-Thuraz dirigía el ataque.
Rodeado de necroguardias el comandante Tau comenzó a hablar, sin embargo hasta que los reguladores de voz e idioma se adaptaron, el Phaeron no entendió nada.
* Repite. -dijo el Phaeron.
* Nuestra flota será vengada, necrón, nuestros hermanos cruzaran la galaxia y vuestro planeta será destruido -balbuceaba el comandante.
* Vosotros, que os idolatráis presumiendo de una eficaz tecnología, creyendo así que el destino de la galaxia esta en vuestras manos... Debéis saber que yo soy Rhaz-Thuraz, Phaeron de la honorable Dinastía Razhir, y he combatido en innumerables batallas a eones de vuestra existencia. Os escondéis bajo armaduras de combate y os creéis dueños del poder, nosotros somos armaduras de combate y ostentamos el poder.
Seguidamente, el Phaeron alzo su báculo de luz y la oscuridad se hizo sobre el comandante Tau.

FIN

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