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23 de febrero de 2013

III. Warwinds. Pt.2. Crimen y Castigo.




“Doran, el tercer Rey o Tak’Aunel de Men’Nars’ya, ha hechizado poseído él también por el Run’Or, poder oscuro de una magia ancestral, a un buen número de soldados Run’Tau ex Vash’ya. Éstos, dominados por la voluntad del Mago Doran, han tomado Runtau’An, la Capital del planeta, con el objetivo de dar un Golpe de Estado que derroque al Triunvirato, del cual Doran formaba parte, y que se erija este Kre, traidor, como único Monarca del planeta y del Sistema en el que se encuentra; cerca de las fronteras del Imperio T’au, en tierra de nadie del Segmentum Ultima del Universo.
Mont y Anuk; los otros dos miembros del Triunvirato; junto con su heredero y último hijo, se han encerrado en la Cripta del Altar; les acompañan los Guardianes de la Reliquia – fuente del Run’Or ultrapoderoso – y los Comandantes Caputo y Quijano, Orko y Humano adscritos al Ejército Run’Tau: la Legión extranjera de los Tau Oscuros.
Arriba, en la superficie, Cal’la e Is’kaara, General y Almirante respectivamente del Ejército Regular; y Lucero y Baal-Asterot, Comandantes Eldar de la Legión Extranjera, también conocida como Gue’vattra, luchan en estos momentos en las plazas de Runtau’An contra las tropas golpistas… su objetivo es encontrar a Doran, liquidarlo, romper el hechizo que mantiene a los soldados bajo su influjo haciendo su majadera voluntad, y sofocar el levantamiento con el menor derramamiento posible de sangre…
…yo, S’anti el D’iaz, cronsita de Runtau’An, me hallo recluido contra mi voluntad en una celda-dormitorio del Alcázar, en la planta superior del sótano a la Cripta del Altar… y hasta aquí llega el sonido de las explosiones, y los gritos de terror de los que van a morir, de las calles ensangrentadas bajo el fuego que domina el aire…”

CP.III. PT.2: CRIMEN Y CASTIGO.

Lucero instó a los Guardianes Eldar que le seguían a que peinasen las viviendas situadas bajo el patio de almenas; éste era un pasillo que recorría todo el perímetro de la ciudad de madera, y las casas servían a Runtau’An de muralla. Algo le decía, como seguidor de la Senda de los Profetas Guerreros, que el traidor: aquel enjuto y malencarado de Doran, se escondía en una de ellas…
Milcom-el y Drax, los arquitectos Eldar y Run’Tau respectivamente, se hallaban bajo las órdenes de Lucero… no sólo eran inteligentes y grandes dibujantes, también aguerridos soldados adiestrados en técnicas de combate. A ellos les tocó uno de los segmentos de la muralla nordeste, donde se hallaba la Puerta del Agua, pues de ahí partía la vereda hacia el río: única vía de transporte del líquido elemento. Milcom-el respiró el aire y lo “paladeó” adentro, como acólito de los profetas guerreros Eldar, tenía ciertas virtudes de previdencia.
- Drax amigo… - susurró a pesar de las explosiones en la calle aledaña, detrás, donde los ex Vash’ya poseídos libraban combate abierto con un comando de Guardianes Eldar – algo me dice que estamos muy cerca de ese mal bicho de Doran…
Drax ignició su rifle de inducción, el sonido de los proyectiles energéticos cargándose listos para ser disparados predijo su frase:
- No dejaremos ni el polvo de sus vísceras, Milcom-el, muchos de los míos (él era Vash’ya) están cayendo por su culpa…
Frente a ambos, en una de las puertas de las viviendas perimétricas, había apoyada una de esas motocicletas Eldar tan chulas que los Run’Tau estaban todavía aprendiendo a conducir… el Eldar la apartó y se fijó en que parecía estar allí adrede, no aparcada por casualidad, ya que habían tratado de enterrar parte de su carrocería en el barro junto a la madera. Milcom-el, sin hablar, señaló a Drax con un gesto de su mentón que le cubriera mientras él abría… el pequeño Drax, casi un metro más bajo que su compañero, se agachó y apuntó con su rifle cargado al interior que quedaría descubierto entre las largas piernas del otro. Asintió con el mentón y Milcom-el empujó… la hoja de madera se abrió de par en par, y Drax, muy hábil, descubrió piernas de Run’Tau en la sombra, colocadas en posición de alerta y disparo; así que, automáticamente, disparó haciendo añicos las rodillas de quien estuviera adentro, provocando que éste disparara al techo antes de caer muerto sobre un charco de sangre.
- Por poco amigo… - dijo Milcom-el a Drax sonriéndole; y entraron rifles en danza…
- Estas casas están todas intercomunicadas mediante pequeñas portezuelas en los muros de madera, - aseguró Drax – ese sistema sirve para que la gente pueda huir de una a otra, atracando las portezuelas, en caso de ataque a la ciudad… por tanto, puede que haya golpistas hacia un lado y otro, puerta tras puerta…
Milcom-el asintió, reflexionó un segundo, y terminó:
- Aparezcan por donde aparezcan, no permitiré que este Mal se reproduzca ni un minuto más.
El Eldar pegó su oído a la portezuela de la vivienda contigua de la izquierda: el silencio era roto únicamente por el respirar agitado de alguien al otro lado. Milcom-el dedujo que Doran, poco ducho en estrategia bélica, simplemente había apostado un tirador en cada vivienda controlando las tres entradas a la misma al mismo tiempo… “No voy a matar a nadie más por tu culpa, Doran…”, pensó y ejecutó un estratagema para evitar cargarse al hechizado que les aguardaba fusil o rifle en ristre: hizo ruido adrede volcando los objetos de una mesa en esa habitación con la esperanza de que su objetivo se acercara precavido… a la vez se pegó a la portezuela e hizo un gesto a Drax para que le cubriese como antes por si las moscas. Y, mordido el anzuelo, cuando el guerrero se acercó lo máximo a la portezuela, Milcom-el la empujó con todas sus fuerzas golpeándole a la vez al otro y haciéndole caer inconsciente. Lo había logrado: noquearlo sin eliminarlo.
- A por otra… - dijo Milcom-el.
- Según parece, - se apresuró a expresar su deducción Drax: - estando bajo el influjo de la ilusión equis de Doran, estos guerreros han perdido inteligencia…
- Sí, son como muertos vivientes, - el otro le miró extrañado: desconocía ese término, que Milcom-el explicó: - no tienen voluntad y actúan de forma autómata: por impulsos primarios.
- Eso nos da una buena ventaja.
Dicho y hecho: continuaron con el mismo plan. Acercarse, hacer ruido, que el otro mordiera el anzuelo, y golpearle para que cayese… hasta que, en una de ellas, el tipo que respiraba al otro lado, éste no hizo la menor intención de acercarse a ellos…
No podían saber si era Doran quien presuntamente se encontraba en aquella vivienda. Tampoco qué clase de trampas hallarían al otro lado. Pero eran guerreros, hábiles guerreros, y sin deber y objetos de su misión era llegar hasta el final, aunque éste fuera precedido por el suyo propio. Milcom-el dio una fuerte patada a aloja de madera que golpeó la pared. Y la pareja de arquitectos entró disparando a saco: casi con los ojos cerrados…
La doble ráfaga se detuvo de forma igual de abrupta que empezó cuando los dos vieron “qué” tenían delante: una bestia grotesca e inmunda, muy parecida a un krootox pero con púas por todo el cuerpo y dos cabezas, se hallaba en mitad del salón-vestíbulo y a menos de dos metros de ellos.
- ¿Qué carajo es eso? – Preguntó Milcom-el como reacción al susto.
- Viniendo de Doran, espero que sólo una ilusión… - respondió Drax al tiempo que ambos, todavía impresionados ante la bestia, hubieron de rodar por el suelo a la izquierda para evitar una pestilente dentellada del monstruo.
- ¿Dices que eso es producto del Run’Or?
- Sí… sólo está manipulando nuestros sentidos, pero cuidado: si nos creemos del todo que el monstruo existe, éste podrá herimos al psicosomatizar los efectos de la ilusión.
Milcom-el pareció entender a la perfección lo que su colega acababa de explicar, y comenzó a murmurar de modo que Drax podía oírle:
- No existe, el bicho no existe; no existe, el bicho no existe;…
- No existe, el bicho no existe; … - le imitó Drax y, cuando estuvieron preparados, cerraron los ojos al unísono y se lanzaron a por el monstruo proyectado por el Run’Or del Rey Mago.
Un grito de guerra precedió que los dos “traspasaron” literalmente a la bestia; que desapareció en ese instante tras ambos.

Cuando se detuvieron, con el éxtasis todavía acelerando sus desorbitados palpitares, pudieron verle: el ex Tak’Aunel estaba allí, sentado en una pequeña silla de madera, con los cerrados, los labios contritos, (ambos signos de la concentración de la que estaba haciendo acopio para mantener su control sobre sus involuntarios acólitos) y las dos manos extendidas hacia el techo.
Milcom-el y Drax se miraron entre sí y se preguntaron si el Rey Mago había percibido su presencia… luego, sin más, Drax habló:
- ¡Hey! ¡Tú, el de la túnica púrpura!
Doran abrió los ojos con un gesto de evidente y trágica sorpresa y, cuando fue a decir algo, los guerreros lo cosieron a tiros. Su cuerpo quedó redicado a unos cuantos cahcos de carne quemada cuando los disparos crearon.

En ese mismo instante, las centenas de ex Vash’ya que habían estando poseídos por el Run’Or de Doran, despertaron… el levantamiento cesó también. Y muchos deberían, más tarde, recibir atención psicológica para entender con cierta seguridad qué les había ocurrido, y porqué se hallaban en tal o cual estado…

Anuk y Mont olieron la muerte de Doran en la Cripta del Altar.
- Todo ha terminado. – Dijo Mont. Anuk le sonrió, y explicaron a sus acompañantes lo olido…
Arriba, una ciudad que a pesar de ser nueva necesitaba urgentes trabajos de reconstrucción les aguardó consternada. Nada volvería, de hecho, a ser igual en la bella Runtau’An.

Mont, junto con los Guardianes de la Reliquia y todos los Comandantes de la Gue’vattra, llevó el Tak’Ores al lugar donde se hallaban los restos del tercer rey… tras dar la enhorabuena con promesas de otorgamiento de medallas públicamente a los guerreros que lo habían eliminado, Mont entonó el cántico Be’Gel para tratar de vaciar el Run’Or del difunto en el Tak’Ores… sin conseguirlo.
Aquel poder, un cuarto del total que hubo al principio, se perdería para siempre.

krootox
Continúa en… III.PT.3. EL PELIGRO DEL NORTE.

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