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15 de febrero de 2013

III. Warwinds - Vientos de guerra. Pt. 1.



Al contrario que con el encuentro Eldar, y como esta vez no habían podido preparar gran cosa, no convocaron a los soldados y trabajadores que vivían o actuaban fuera de Runtau'An; no obstante, sí paralizaron la ciudadela de madera toda esa tarde, haciendo formar tanto a Run'Tau como a Eldars y Orkoz de la Gue'vattra en el patio; desplegados claro estaba los elementos de propatanda imperialista alrededor.

Darius Quijano y Azur encabezaron la marcha desde el Juntas, donde los drones y expertos mecánicos Run'Tau repararían el desfasado y maltrecho crucero ultramarine, hasta el ágora frente al Alcázar: centro neurálgico de la vida militar y política del Reino Osucro de Men'Nars'ya...
"No son xenos: son amigos; no son xenos: son amigos...". Se repetía una y otra vez el Capitán que había traicionado a su Emperador con la intención sana, pero a priori imposible, de controlarse. Estar rodeado de esos alienígenas grises casi azules, de ojos brillantes y extrañas hendiduras dividiendo sus planas caras, le resultaba extraño... impropio y, en ocasiones, demencial.
Algunos de éstos, saltándose la norma de silencio cuando se formaba en el ágora, cuchicheaban acerca de las espléndidas armaduras azules mordiano de los robustos visitantes... aquel color, pensó más de uno, iría muy bien con el de su piel a al hora de camuflarse en Po'vamonti (batallas navales). Y, como cabe suponer, también muchos se decían en sus corazones que, siendo ellos los más débiles físicamente de todas las especies guerreras de la Galaxia, estaban consiguiendo que tanto los bestias de los Be'Gel, los gigantes Gue'lava, y aquellos nuevos y disciplinados Gue'la, se unieran a su causa en condición de vasallaje; llenándose así de orgullo Run'Tau y vanagloria.
- Capitán Darius Quijano, traidor al Imperio de la Humanidad, y General de los Apátridas, para servirles... - extendió su mano sabiendo que esas últimas palabras eran sóllo un formalismo... "ante nadie"; rezaba su corazón retumbando en los muros de su fuero interno.
Como los Eldars sabían hablar J'Ro'Guela'kor; pero éstos no tenían ni pajolera idea de J'Ro'Tau'kor, habían repartido auto-traductores electrónicos entre los oficiales para entenderse con los nativos de Men'Nars'ya.
- Mont, Tak'Aunel de Shaska'nou... para servirle. - Se dieron la mano ante el silencio de Azur y Doran; Anuk estaba con el pequeño Montanuk durmiendo la siesta en el Alcázar; y en el encontronazo de miradas cada uno pudo reconocerse en la del otro...
- Los dos traicionamos a quines creyeron ser los nuestros, pero que sin embargo jamás hicieron nada por demostrar que nuestra antigua y sincera lealtad para ellos tenía valor alguno. - Afirmó Mont como si con él no fuera la cosa.
Quijano asintió con el mentón y sonrió en silencio...
Se habían caído bien.

"Estamos encerrados en mi dormitorio-celda un Guardián de la Reliquia y yo. Quizá seamos los únicos que saben lo que está ocurriendo ahí afuera; o que está a punto de ocurrir mejor dicho... pero como estamos en el sótano, parece que el sistema de telecomunicaciones del yelmo de Ni'ksi'Myeni; ése es el nombre de mi compañero en la tribulación; no tiene cobertura aquí abajo y no podemos avisar a nadie...
Solamente llevan dos días aquí los Gue'la, Apátridas traidores como el Triunvirato y sus seguidores, y ya tienen trabajo. Por las noticias de Mont, para escribir estas Diaz'Calthi (crónicas), sé que Por'He Gue'lava, el Sitio de los Eldars, está ya casi terminado y los de orejas puntiagudas esta´n menos pendientes de las obras y más de la rutina bélica que la Gue'vattra sigue en pos de entrenarse contra lo que el Vidente Baal-hemot denominó "Peligro del Norte"... nuestra única esperanza - pues sé que no estaré a salvo si los planes del iniciador de todo esto se cumplen - es que los aguerridos y  valientes soldados tanto del Ejército Regular como de la Gue'vattra aplasten la revuelta y, me da miedo decirlo y puede que parezca una contradicción de esas qeu la vida está llena de ellas, los Tak'Auneli encuentren el modo de acabar con toda esta historia más rápido y con el menor número posible de víctimas.

No quiero creer en otra cosa que no sea el Bien Supremo; pero hoy, y como única excepción o al menos eso quiero creer y espero, escribiré y sentiré... qué la Paradoja nos asista."

CP.III. PT.1. ALTA TRAICIÓN.
Si bien los Run'Tau adoraban el estilo gótico, el flamígero, y los arcos mudéjares para los pasos entre estancias; los Gue'lava preferían el arco de medio punto y la cúpula semiesférica. El arquitecto Run'Tau Drax; que había cambiado su nombre por uno Be'Gel; que prestó su ayuda como dibujante dejó de morderse la lengua cuando los eldars enlucían la cúpula principal de Por'He Gue'lava: la del Templo de Cegorach, en el centro de la preciosa ciudadela flotante...
- Ya sé por qué sosi tan rápidos construyendo vuestros otrora magníficos edificios... - lo dijo sonriendo; para que Milcom-el, el arquitecto Eldar, lo notara.
- Sí, ¿por qué?
- Porque huís del ornamento... vuestro simplismo roza el aburrimiento.
- ¿Cómo te atreves, pequeño Drax? - Preguntó el otro de forma retórica, siguiendo el tono jocoso del Run'Tau. - Sois vosotros los que os complicáis la vida con tanto pináculo y nervio superpuesto...
Mas el gesto de ambos cambió cuando sonaran las sirenas de emergencia bélica... no sabían todavía el motivo; pero aquel sonido alto y estridente significaba que todos, todos, los que anduvieran por la ciudadela debían congregarse en el foro, frente al Templo.

Minutos más tarde, la ciudadela Eldar ya había sido movilizada: tanto Milcom-el como Drax volaron a Runtau'An de inmediato; pero no como arquitectos, sino como los valientes guerreros que todos los ciudadanos de cualquier Civilización de la Galaxia en el cuadragésimo primer milenio realmente eran; ya que la Guerra era, inexorablemente, el motor de la vida cotidiana en cada pueblo, planeta y Sistema de punta a punta de la Vía Láctea. Rifles de inducción en mano estaban listos y sedientos de entrar en acción... sólo les habían informado de una cosa: uno de los Tak'Aunel, miembros del Triunvirato que reinaba sobre el Sistema Shaska'nou, acababa de perpetrar un intento de Golpe de Estado.

Así era, el Run'Or que Doran había desatado adentro había decidido pasar a la acción y, quizá claustrofóbico en el espíritu del tercer rey, expandirse sin control por medio del arma más poderosa que puede tener cualquier ser viviente (o no): el poder político.
- Mira... - dijo Milcom-el a Drax señalando con al cabeza uno de los ojos de buey de la nave: a través del círculo de cristal se veían columnas de humo ascendiendo en el mismo corazón de la inexpugnable Runtau'An.
- Yo diseñé esos pináculos... - susurró Drax. Se distinguía una de las atalayas, ardiendo, derrumbada sobre el pasillo de almenas que coronaba la doble muralla de madera de la capital planetaria. - ¿Qué tipo de locuar habrá llevado a Doran a enfrentarse a los otros dos, y poner en peligro la estabilidad del Reino...? - Drax era Vash'ya, y no podía sentir el Run'Or en su espíritu. En cambio, el Eldar, con aptitudes psíquicas y metabiológicas avanzadas innatas, respondió intuyendo la raíz del ataque:
- La Paradoja... lo habrá consumido hasta poseerle... quizá sea más peligrosa de lo que Mont pueda creer; o incluso de lo que mi señor Baal-hemot creía saber...
Drax asintió y ambos guardaron silencio.
Al salir de la nave y tomar posiciones en el desdibujado frente en las calles de Runtau'An, Drax se maldijo al comprobar que, evidentemente y a sabiendas que los Elsy'eir Run eran más resistentes al Run'Or de otro Run'Tau que los Vash'ya, los acólitos de Doran (hechizados y esclavizados metaolfativamente por el Traidor) eran en su mayoría (también lo había logrado con algún que otro Kalavera Rojiblanka) ex miembros de su Clan y nativos del que fuera su planeta.

La voz de Cal'ka, regresando a todos a la realidad que estaba viviendo la ciudad, sonó calmada y autoritaria en los intercomunicadores de los soldados tanto del E.R. como de la G.V.:
- Guerreros Run'Tau, seais quienes seais, tened en cuenta que los golpistas ya no son hermanos nuestros: han sido poseídos por un super-hechizo de Doran, el Kse; y por esto mismo, tratad de que caigan los que menos y apresad a cuantos podáis... el objetivo último de la misión no es otro que localizar al traidor y acabar con él. En el mismo instante en que Doran sea eliminado, los hechizados despertarán y se decretará amnistía para ellos y estado de reconstrucción para Runtau'An. ¡Luchamos en superioridad numérica, hermanos! ¡Qué la Paradoja os asista!
- ¡Qué la Paradoja nos asista! - Gritaron Orkoz y Run'Tau... los Eldars y Humanos bajo el mandato de Cal'ka habían decidido abstenerse por el momento de repetir esa consigna... y el fuego se hizo con el aire.

Mont y Anuk, junto con el pequeño, Caputo (jefe de los Be'Gel KK.RR.) y Quijano(Capitán de los Apátridas), habían decidido apostarse en el sótano más inferior del Alcázar: en la Cripta del Altar, para proteger la Reliquia personalmente con la ayuda de los invencibles Guardianes de la Reliquia. Habían dado instrucciones a Cal'ka, Lucero y Baal-Asterot de aplastar la revuelta, matar a Doran nada más encontrarlo (nadie sabía su paradero aunque sí que se hallaba en la ciudad para poder mantener el hechizo de dominación con el que había poseído a sus acólitos), y confiaban plenamente en su capacidad para tal objetivo.
- Me gustaría que volvieras a explicarme todo esto del Run'Or y el Tak'Ores, Mont... - solicitó Quijano, a quien no le había quedado nada clara la relación de los Run'Tau con este poder osucro que, obvio, se había convertido en una de las piedras angulares de su sistema social y del Reino.
- Doran se ha embriagado de Run'Or; que es un poder dominador ejercido a través de los sistemas metaolfativos que todo ser racional, incluidos los Gue'la como tú, posee... Doran ha creado una super-ilusión que desconozco para que todos los que han sucumbido a ella, al percibirla a nivel consciente por su olfato paranormal, hagan su voluntad... es, en resumen, un engaño biológico con conecuencia inmediata de esclavitud de la iniciativa y la voluntad de elegir actuar o abstenerse de hacerlo.
Quijano se rascó el cuero cabelludo... entendía las palabras pero, como todo ser que no tiene Run'Or en sus adentros, no comprendía la esencia real del razonamiento del Tak'Aunel.
- En fin, que si este tipo... Doran, - en realidad era con él con quien menos trató el Capitán sus primeros días en Men'Nars'ya - llega hasta aquí y se hace con el Tak'Ores, - se quedó mirando el ídolo en actitud reflexiva - la puede liar parda y hacerse con el poder de todo el Sistema, ¿no?
- En efecto. - Respondió Mont, y todos asintieron. Quijano blandió su descomunal ametralladora y, con un gesto desafiante y una sonrisa burlona en la cara, culminó apuntando a la puerta del búnker:
- ¡Qué venga si se atreve! ¡Le llenaré de teflón esa escuálida tripa!

¿Serían capaces, a pesar de ser más y estar mejor armados, de aplastar el intento de Golpe de Estado? ¿Encontrarían a Doran y lo ejecutarían sin más? ¿O el Run'Or, consciente de verse acorralado, redoblaría sus fuerzas siniestras llevando a cabo su maléfico plan de dominación total...?

Continuará...


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