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13 de marzo de 2013

III. Warwinds. Pt.3. El Peligro del Norte, crónicas.



Cegorach, deidad Eldar

 Rotaa 1. El Encuentro.
            La incursión de los Eldar Oscuros, o Run’Guela’va en nuestro idioma, llegó a Shaska’nou en son de paz un día de lo que es considerado verano en Men’Nars’ya. Habíamos logrado abrir una veta importante de metal para fuselajes en Airon’Tros esa misma semana; y los oficiales de la Gue’vattra, la Legión Extranjera, habían firmado un pacto interracial sin precedentes que garantizaba la no agresión entre las distintas civilizaciones que la conformaban para trabajar en equipo, y en igualdad de condiciones, para la defensa del Sistema Shaska’nou y el desarrollo civil de la nueva raza conjunta: los Run’Tau.
            El Almirante Molok, el oficial de más alto rango de los Eldar Oscuros, se entrevistó en el cielo con Is’kaara, Almirante de la Flota Run’Tau, y solicitó audiencia con los reyes Mont y Anuk para ese mismo día. Avisados y reticentes, los reyes no permitieron que el crucero Oscuro descendiera a la superficie de Men’Nars’ya; lo que fue considerado por el Peligro del Norte como una grave afrenta. Aunque creíamos que pasarían al ataque después de negociar nuestra anexión al negarnos a ella, estábamos equivocados: bastó ese hecho, la prohibición de aterrizaje, para que Molok ordenase, desde su imponente nave, el ataque indiscriminado a la flotilla Eldar, bajo la comandancia de Lucero, que defendía la atmósfera de nuestro rico y cálido planeta verde.
            Todos los soldados, tanto del Ejército Regular como de la Gue’vattra, incluidos los probadores de Armaduras y los Orkoz de los pueblos distantes de Runtau’An, fueron llamados a luchar en el frente, y acudieron a la defensa del Sistema.

Rotaa 3. Los Run’Guela’va tocan tierra.
            Las bajas de ambos ejércitos ascendieron deprisa esos dos primeros días de batalla espacial. Pero los defensores Eldar no pudieron soportar el ataque masivo de sus “primos” sombríos, y los incursores Oscuros lograron atravesar la atmósfera y aterrizar en el Continente Sur del planeta. No muy lejos de Sho’por’va, el campamento donde el C.P.A. (Comando de Pruebas de Armaduras) solía realizar los tests de los nuevas armas y los avances tecnológicos de las ingenieras Run’Tau. Por lo que los primeros en enfrentarse a la infantería Oscura fueron los regimientos de XV-33 Jjikita y JikitaBeta, Butch entre ellos, quien logró hacer regresar al Leviatán o B’kak’Aunes’es a si agujero, donde se realizan los Sacrificios a los dioses del An’korstla o Inframundo. Al Héroe le habían cambiado el nombre, y todos le conocían como Larshi’es; debido a sus proezas en Runtau’An cuando fue sofocado el levantamiento de Doran semanas atrás.
            La estrategia de Cal’ka, encargado de esa primer defensa terrestre y de los Comandos de Armaduras, funcionó en primera estancia. Conforme los incursores dejaban a los regimientos de infantería a pie de suelo, las Armaduras Jikita y los prototipos, emboscados en la densa jungla que conocían a la perfección, iban dando cuenta de ellos. Larshi’es y Krat, los dos pilotos de XV-33 JikitaBeta, consiguieron más bajas esas horas crepusculares y nocturnas, recordar cabe que la noche de Men’Nars’ya es igual de clara que el día con la diferencia del tono espectral de los objetos; que en ningún otro lance de la batalla contra los Run’Guela’va.

Rotaa 4. La Batalla de Por’He Guela’va – El Poder de Cegorach.
            El odio de los Eldar Oscuros hacia sus “primos” blancos: los Eldar que formaban parte de la gloriosa Gue’vattra, se hizo patente aquel mediodía del día cuarto de invasión Run’Guela’va. Los dioses sombríos instaron a sus acólitos desalmados a tomar la preciosa ciudad Eldar sobre las marismas… en ella, otros dos héroes participaron en su defensa: Drax y Milcom-el: los asesinos de Doran. Los regimientos de infantería de la Gue’vattra de la ciudad se atrincheraron, apiñados para que su resistencia fuera casi infalible, en el Gran Templo de Cegorach, en el centro mismo de la urbe flotante.
            Desde sus tejados y todos los vanos del monumental edificio de piedra y madera, los tiradores Tau y Eldar consiguieron mantener a ralla durante las primeras horas del día el asedio Oscuro; pero, como las tropas invasoras habían huido literalmente de las inmediaciones de Sho’por’va por aire esa misma madrugada, estaban llegando los supervivientes por centenares allí al haber Molok redirigido su estrategia. Quizá creyeron que sería más fácil luchar contra esos viejos conocidos; de quienes conocían su armamento y forma de hacer la guerra a la perfección dados sus incontables enfrentamientos; que contra los aguerridos, kamikazes por la gloria de morir en combate por su Civilización, pilotos de Armaduras Run’Tau.
            Lucero y Baal-asterot dirigieron la defensa…
            El quinto rotaa a primeras horas de su madrugada, los últimos soldados de la Gue’vattra atrincherados en el Templo de Cegorach capitulaban ante la incapacidad de repeler por completo el brutal, incesante y aventajado ataque de los Run’Guela’va. En ese momento de capitulación ante los comandantes de Molok, algo se rompió para siempre en el corazón de Baal-asterot, algo que nunca volvería a arreglarse… y que conllevaría serias consecuencias para el gobierno de Runtau’An al final de las batallas.
            No obstante, al alba y a la pregunta de: “Cegorach, ¿dónde estás?”, los Apátridas de Darius Quijano aparecieron con sus mantarrayas Run’Tau para ayudar a los Eldar. Maniobra que los atacantes no se esperaban y a quienes los humanos traidores a su Emperador, masacraron desde el aire, eliminando hasta el último de ellos; y rescatando a los escasos supervivientes del asedio anterior.

Rotaa 6. Recuperar Airon’Tros.
            Los últimos regimientos dispersos de Eldar Oscuros que se hallaban en Men’Nars’ya luchaban contra las huestes de Kalaveraz Rojiblankaz Be’Gel bajo la comandancia de Caputo. Los Orkoz, armados con fusiles y rifles de inducción y fusión Run’Tau, eran menos hábiles que los invasores en el arte de la guerra. No obstante, y como gran ventaja sobre los otros, eran grandes conocedores del medio en el que estaban batallando… los regimientos conocidos como “camaleones” de Orkoz, se escondían en la foresta, aguardaban en el mayor de los silencios el paso de los extranjeros, y los emboscaban tras rodear y aislar los grupos, exterminándoles sin que muchos se dieran ni cuenta de dónde venían los proyectiles.
            A pesar de que los invasores perdían baza en Men’Nars’ya; y que nunca llegaron, ni de cerca, a Runtau’An; en Airon’Tros, el planeta-mina de Shaska’nou, la estampa era totalmente distinta.
            Los Eldar Oscuros habían tomado el planeta, y lo defendían de la contraofensiva Run’Tau como si fuera propio.
            Is’kaara, acompañada personalmente por Mont mientras Anuk y Cal’ka aguardaban en el Alcázar de Runtau’An, dirigió a toda la flotilla que quedaba en activo contra las naves Oscuras. Como creían que la batalla en el planeta verde estaría ganada en cuestión de horas; un día como máximo tal vez; lanzaron su ataque indiscriminado para reconquistar el planeta sí o sí. Además, las naves de Run’Tau estaban listas para enfrentarse al crucero invasor y, con suerte, acabar con el Peligro del Norte en breve, evitando así la posible colonización de la que habló Baal-hemot, el Profeta Guerrero que trajo la ayuda de Lucero y Baal-asterot a los reyes de Men’Nars’ya.

Rotaa 7. El último Run’Guela’va en Shaska’nou.
            Molok había muerto en la explosión del crucero. No tenían a nadie que los dirigiera. Habían caído en todos los frentes a pesar de que las bajas tanto en la Gue’vattra como en el Ejército Regular se contaban por millares – nunca fueron muchos y esto constituyó una merma del cuarenta por ciento de la población total; y esa semana de defensa pasaría a escribirse como uno de los capítulos más tristes de estas Crónicas. Y el último regimiento Oscuro trataba de sobrevivir en un poblado Be’Gel del continente norte… los Kalaveraz Rojiblankaz los habían acorralado en el vado de un río que serpenteaba partiendo el valle en dos. Los Orkoz no hacían prisioneros y, aunque en ningún momento los Run’Guela’va pidieron clemencia, no iban a hacer una excepción con éstos.
            En el fuego cruzado, la mayoría numérica Be’Gel significó la victoria final. Y el último de los invasores fue ejecutado sin piedad (él tampoco la hubiera tenido conociendo su tenebrosa naturaleza) de un tiro en la cabeza cuando reptaba, malherido, sobre la arcilla ahora más roja que nunca.

Rotaa 10. El precio del poder.
            Baal-asterot y Lucero reportaron a la Senda de los Profetas Guerreros todo lo ocurrido en Men’Nars’ya. El informe hablaba de la incapacidad de los Run’Tau para defender y ayudar a los Eldar en Por’He Guela’va; y de que fueron los Apátridas de Quijano quienes les salvaron. Así como la intención de poner los puntos sobre las íes acerca de todo el asunto… pero no contaban, con la adrenalina por la victoria final manando de sus poros grises y azules, con el Run’Or alocado de los vencedores reyes… el Run’Or, la Paradoja, había encontrado dos víctimas cuando Doran murió: Mont y Anuk, quienes, ebrios de poder, y sin darse cuenta ni ellos ni los que tenían más cerca (yo mismo entre ellos), ordenaron ejecutar a los dos Comandantes Eldar acusándolos de Alta Traición cuando les expusieron sus quejas.
            Finalmente, y para que el resto de Eldar de la Gue’vattra no se sublevaran ante la muerte de sus oficiales, ejecutaron un súper-conjuro del Run’Or para someterlos… de igual modo que lo hubiese hecho Doran con los ex Vash’ya en su intento fallido de Golpe de Estado.

            Como un día dije a Mont, y que nunca me atreví, cobarde, a repetirle, la libertad que fue el objetivo de los Run’Tau desde el principio de su Odisea, estaba lejos de ser una realidad en su Reino… que se había convertido, vistos los acontecimientos, en una terrorífica dictadura.

            ¿Estarían de acuerdo Orkoz y Humanos, amén de los propios Run’Tau, con la decisión de esclavizar a los Eldar? ¿Podrían realizar una moción de censura a los reyes…? ¿Habría vuelta atrás en esta espiral de locura desatada?

La aventura finaliza (pero es en realidad su verdadero comienzo en vuestros campos de batalla y tableros) en... RUN'TAU CODEX: ARMY AND TEXT. Publicados en este mismo blog.

CÓDEX RUN'TAU: LA GUE'VATTRA (ÉLITE)



Atributos
HA
HP
F
R
H
I
A
L
S+
Guardián Eldar
4
3
3
3
1
4
2
8
5+
Kalavera Rojiblanka
4
2
4
4
2
3
3
7
4+
Apátrida Humano
4
4
4
4
1
4
1
8
4+
Legionario Run’Tau
3
3
3
3
1
3
1
8
4+

20 puntos por miniatura; mínimo 6, máximo 12. Mínimo una por raza.
Armas exclusivas de Marines Espaciales y Guerreros de la Casta del Fuego Tau.

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