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3 de septiembre de 2013

Nietzsche y la India


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Nietzsche



La otra noche, en el trabajo (un bar de carretera abierto 24 horas), cinco italianos y un alemán se quedaron a dormir - o algo parecido - en las mesas del final del gigantesco y nunca lleno de noche salón... la noche fue tranquila, de las primeras así tras un verano de locura... y pude cruzar con ellos alguna que otra frase en italiano y español. Me dijeron que no tenían casa, uno de 24 años llevaba 3 andando por Europa; que huían de la corrupción, del sistema y el capitalismo... llevaban rastas, tenían hambre, dormían donde les permitían o les tocaba, con sacos de dormir y esteras de camping, eran educados, agradecidos y tranquilos... uno de ellos, al mirarme, me transmitía vejez e inteligencia... me dijeron que no tenían rumbo más allá de Albacete, donde un colega les permitiría ducharse y comer algo... o simplemente descansar... y que, tal vez, algún día irían a Sudamérica, África o la India. Llegué a comentar que Sudamérica y Europa no distaban mucho... y les di una bolsa llena de ciruelas que nos trajo un agricultor local que suele regalarnos la fruta de temporada que va cogiendo.

 Recuerdo los ojos azules del rubio, un treintañero de voz profunda y timbre sereno, un demagogo innato del ideal hippie antitodo... parecía un anciano si sólo te fijabas en lol que había bajo esas rebeldes cejas. Pero a las ocho y cuarto; después de pedirles que etuvieran despiertos para cuando mi jefe llegara y llegar yo a la dulce y merecida calidez de la cama de mi abuelo . en cassa, con los peques, es imposible dormir de día - su sabiduría huidiza comoenzó a desdibujarse si me paraba a pensar en lo leído a mi buen maestro Friedrich... la voluntad de poder, a todas luces, siempre me ha fascinado.

Se lo comenté a mi mujer mientras bajábamos a Torrevieja el otro día, y ella coincide conmigo: como cristiano, mi objetivo es superarme día a día para conseguir una Salvación en la que creo fervientemente. No pecar, hacer el bien, ser mejor persona... sonmis metas, y la voluntad de lograrlas se ha convertido desde mi bautismo en el motort de mi existencia. Sin ser consumista, he aceptado ciertas reglas de la sociedad occidental con la que, otrora, tampoco estoy de acuerdo... ¿quién en su sano juicio? Pero esa no es la cuestión. He aprendido que se puede vivir en el mundo sin pertenecer a él; y que se puede ir contracorriente conviviendo con los que sí van con la corriente; y que elmejor modo, ocmo me aconsejaría Nietzsche de ser mi coetáneo, de aborrecimiento del mundo no es la huida, ni la indiferencia, sino la lucha consciente y sistemática por cambiarlo, por convertirlo en lo que a mi juicio fuere una versión mejor.
No estoy hablando de revoluciones políticas: eso años ha dejó de de interesarme: es demasiado adolescente para un padre de familia trabajador de clase media... hablo de la lucha dolorosa de Schopenhauer... del cincel de Miguel Ángel y del gallardete becqueriano... no puedo considerarme "artista" pero sí subliterato, que ya es algo. "El romántico es aquel que ve más allá del mundo, que gira el rostro y mira detrás" dijo Nietzsche... y me gusta que lo dijese.

¿Es algún tipo de romanticismo, de intento de cambio a mejor, de voluntad de poder, pues, el elegir - porque éstos sí lo habían elegido - vagar por el mundo porque éste te abomina y tú lo aborreces? Yo creo que no. La India no es romántica a excepción de la historia del marajá ese que hizo construir el Taj Majal.
La India es más bien una huida, un modo amable y exótico de cobardía antisocial... pra colmo de coincidencias metafísicas, viendo "Un pringao por el mundo" en Discovery Max el tío estaba en la India, en una fiesta espiritual que congrega a 20 millones de personas cada año en las orillas del Ganges. Había un baba (maestro yogi) que llevaba doce años con el puño derecho extendido hacia arriba "para acercarse a Dios"... me abstengo de opinar para no herir sensibilidades y porque no pretendo juzgar a nadie... sólo estoy expresando lo que truena en mi mente desde la visita de los vagabundos italianos.

¿Qué pretenden? ¿Llegar a Nueva Dheli con sus sacos de dormir y unirse al maremagno de tiendas y chabolas, perdiéndose en uno de los más esperpénticos subproductos de la misma sociedad de la que huyen?
Dice mi cuñada que hay una colonia hippie en Granada, que no tienen DNI, no pagan impuestos, etc... ¿No necesitan... gafas, anitbióticso, leña, telas impermeables para el invierno...? La verdad: no lo sé. Pero yo sí necesito todo esto, y no por ello soy un consumista adoctrinado por la sociedad financiera occidental...
...de hecho, vivo a contracorriente graicas a vivir en ella... es mi paradoja... y me encanta. No me emborracho. No me drogo ni tengo vicios más allá de Warhammer. No miento. Soy puntual en el trabajo. No me dejo llevar por las fiestas creadas por las grandes empresas para despilfarrar... lejísimos de ser la mejor versión de mí mismo por la impaciencia, esos brotes de furia que todavía asolan mi garganta, el nervio atroz y voraz... y doscientos defectos más; la necesidad, la voluntad, el deseo de borrarlos por completo me definen.


Baba hindú
Jamás pues podría compartir - siempre partiendo del respeto a las decisiones de los demás y que a menudo poco me han de importar - la huida, la pasividad, la India y sus santones desnudos que cobran una pasta por hacer poses de yoga, la pérdida de tiempo... yo soy de esos que curran por vestir y alimentar a sus hijos, que leen y escuchan para aprender y practicar, que escriben porque arden por dentro, que luchan porque creen que "en todas partes hay un enemigo, y un hombre nace y muere empuñando un arma" (Schopenhauer).

Sólo compartir con vosotr@s una frase mítica más... "born to go against the wind, born to hear my name..."
PD: Encuéntrala en esta inmejorable canción:



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