Páginas vistas en total

19 de septiembre de 2013

VyD 12: Vendimiad la Tierra.

En capítulos anteriores... Relato nº 11: Los 144.000




"Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras. Y el ángel arojó su hoz a la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios." [Ap. 14 : 18-20]

Los Tau llevaron a Einhorn a un edificio redondo y grande: un Retha o Templo dedicado al Bien Supremo, que para los antiguos era el Creador, y lo durmieron, sedándolo con un gas de dulce fragancia. El Pacto entre Amón XXIII y Aun'O Da'Eldi habái llegado a su fin: el objetivo de hacer todo lo posible porque el Atalaya revelase su mensaje apocalíptico a los xenos grises y azules estaba a punto de darse. Y los Aun, los dirigentes de la Casta Etérea del Imperio, deseaban "vestirlo" para la ocasión. En una operación única en toda la Historia de ambas civilizaciones, los médico-magos Aun cambiaron las prótesis negras e los Templarios por unas nuevas totalmente blancas, con bordes y altos relieves dorados... dejando, como se solía hacer, intactas la cabeza, el interior del tórax y las manos.
Mientras la transformación se daba (duraría horas), miles de navíos de la gloriosa Kor'vattra, incluidos los lejanos servidores de O'Shovah y aquellos quienes, en la actual cuarta expansión y bajo las órdenes de la Comandante O'Shaserra, se hallaban en plena conquista de otros mundos más allá de las fronteras, se acercaban al Sistema T'au para colmar de luces y sonidos la órbita del planeta-origen de tan peculiar raza. Todos, así, habáin sido convocados dejando cuanto estuvieran haciendo, para escuchar al Atalaya; pues sabían que tras él, el Bien Supremo, el Tau'va por el que habían estado luchando y con en el que habían soñado durante milenios, llegaría para llevarse consigo a los elegidos y la Cración se extinguiría...
...ya no más conquistas; ya no más guerra; sólo el vacío en el plano de lo físico; la nada apra los que perecieran; y la Eternidad para los Tau merecedores del galardón de convivir con la personificación de su ideal, que en J'Ro'Tau'kor se traduce O'Tau'va'es o, literalmente, El Quien es Mayor del Bien Supremo; quien se presentó a los Hombres también, diciendo: Soy el que soy, el Dios de los Ejércitos.

"Al abrir los ojos, Juan ya no estaba conmigo... lo encontraría más tarde, sin que los Tau pudieran verlo o sentir su presencia entre ellos. Estaba con un grupo de los que ellos llaman Aun, o Etéreos, frente a un círculo de piedra gris y blanca, con letras incomprensibles para mí en su marco, que se sostenía en el aire como una burbuja gravitatoria. En todo ese tiempo, ninguno me dirigió la palabra: se expresaban conmigo por gestos que, sorprendentemente, yo podía entender a la perfección. Juan me susurró el porqué y yo traté de hacer como si no hubiera oído nada: podrían pensar que estaba loco si respondía a alguien quien ellos eran incapaces de percibir:
- Piensan que no son dignos de dirigirte la Palabra, Santiago... - me dijo el Evangelista; y todos se quedaron mirando la ssombras que había en el centro del círculo en suspensión.
Me habían cambiado todos los implantes. Sentía la nueva armadura mucho más ligera que la de escriba-soldado de los Templarios Negros que llevaba antes. Estaba hecha de un material resistente pero delgado; y en lugar de una estrella de ocho puntas y alas blancas sobre el fondo azabache en mi pectoral, ahora lucía un símbolo extraño para mí: un círculo dorado con ribetes marrones claros que encerraba otro círculo en su parte superior sobre una franja en el centro; todo sobre fondo blanco mate. De los mismos colores era el resto de la armadura: blanca, tan blanca qeu brillaba azul celeste bajo la luz, con bordes dorados y ocres: los mismos tonos que los edificadores de la Casta de la Tierra utilizaban para sus naves y la mayoría de sus construcciones.
Y miré y esto es lo que vi:

Apareció Sagrada Terra, circundada por miles de naves tanto del Emperador como de los servidores del Caos, que combatían entre sí en un debacle destructivo sin parangón. De pronto, era como si todas las naves de los Ultramarines y el resto de Capítulos del Invencible Ejército del Emperador fuersen de papel, y ardieran en el cosmos y la atmósfera convertidas en fuegos de artificio.
Estábamos siendo testigos de la gran derrota de la Humanidad frenta a los demonios del Caos. Y su flota, la de Khorne, Señor de la Guerra y la Destrucción, Enemigo del Mundo, hollaba el planeta donde nació mi raza; donde siempre habáimos supuesto que había sido el origen de la Luz del Universo: los elegidos por el Creador para exterminar toda forma herética y antinatural de Vida: los adalides de la Verdad y la Justicia... los asesinos de cuanto era diferente... los orgullosos... vanidosos.. y ahora extinguidos hombres.
La Tierra se volvió de sangre por los millones de víctimas bajo las armas impasibles de las Fuerzas del Caos. Incluso llegué a apartar mi vista un par de veces, horrorizado por las terribles visiones del Fin de mi mundo. Me pregunté si acaso las tropas asesinas, crueles y violentas de Khorne eran los ángeles de hoces agudas de los que hablaba el librito qeu escribió Juan... y no pude evitar preguntárselo en voz alta:
- ¿Acaso es éste quien ha de segar y vendimiar la tierra...?
- Cuanto estoy viendo, - me respondió él ante las miradas de extrañeza de los Aun - eso escribiré, pero de un modo que los míos entiendan... y los de mi futuro y tu presente también.,
Al fin, uno de ellos se atrevió, y me dijo:
- ¿Con quién habláis? - Lo hizo en su idioma, pero yo le entendí, y en su idioma le respondí:
- Con el hombre que escribió todo cuanto está ocurriendo... ¿alguien tiene mis pertenencias? - El mismo que me habló hizo un gesto y, en cuestión de segundos, un Tau de la Casta del Agua me trajo en una caja mis cosas: el librito, los sellos y mis antiguas armas: - Este es el libro de las visiones de Juan; y cuanto aquí se describe ha de suceder antes del Fin de los Tiempos.

Asintieron y Juan desapareció. Debía escribir el úlitmo libro. La Humanidad había perecido a a excepción, tal vez, de los moradores de segmentums más lejanos que no hubiesen acudido a la del Círculo de Terra. Y yo, acompañado de los dirigentes del Imperio Tau, los Aun, debía dar un mensaje a los Elegidos que ni si quiera conocía...
...todo se iba a acabar y, de unas palabras que no era capaz ni de adivinar, dependería la Salvación de lso restos de toda la Creación."

Khorne se regocija en el salón del trono de la dantesca nave en la que ha sido testigo de la suerte del mismísimo Emperador de la Humanidad.
Ríe tan alto que no ha percibido a quien ahora tiene justo detrás...

Un hombre alto, de bellas facciones, vestido como un centurión romano, blande una espada adamantina de perfectas formas... mientras el Dios del Caos ríe; él está serio. Hacía más de cincuenta mil años qeu no desenvainaba su mandoble y éste, frío y brillante, brama de sed.

Continuará...

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario