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15 de octubre de 2013

De Lennon y Gandhi

Mahatma Gandhi


John Lennon


John Lennon habló de una "brotherhood of Man" en su inolvidable canción "Imagine". Esa "Hermandad del Hombre" con mayúsculas que aquel genio de la música imaginó no es tan utópica hoy en día como pudo parecerle entonces. El medio para conseguirla es el Fraternalismo, que Lennon intuyó pero no tuvo la ocasión, o incluso "bendición", de conocer. Su mayor error fue compararse con Jesucristo y que se cruzara en su camino el lunático diabólico que lo asesinó; pero su mayor acierto fue ser el adalid de un tipo de "revolución" que hoy día sigue siendo útil y práctico. Hablando de Lennon también tengo que hablar de Gandhi, creador del concepto maravilloso de "revolución pacífica" que a todo el mundo debiera resultar fascinante. Tanto uno como otro imaginaron y, de algún modo, hicieron posible con sus ideas revolucionarias un mundo más próximo al fraternalista de lo que era antes de ellos.
Antes de entrar en materia, un apunte que quizá me ayude a argumentar lo que pueda expresar aquí (siempre os habla un simple camarero noctámbulo a quien no hay que hacerle mucho caso): en el caso de Gandhi, la oposición mayor a su utopía no fue el Imperio Británico, que acabó claudicando ante al perseverancia del Mahatma (padre en hindú); sino la religión musulmana de los "padres" del Pakistán... con una perversa y macabra doble vertiente que parte de la misma miserable idea (recuerdos a Schopenhauer): su asesino era un ultranacionalista hindú que se manifestó en contra de la escisión del Pakistán en la India, y este nuevo Estado no es otra cosa que un territorio invadido y creado por y para musulmanes de manera autoritaria y exclusiva. ¿Podríamos decir, por tanto, que dos tradiciones enemigas fueron causa probable de la muerte de Gandhi? Tal vez sí.

Todo esto es el calentamiento para soltar con la mente preparada para cualquier cosa que "el fraternalismo tiene como fundamento obligatorio la ruptura con la tradición; convirtiéndose así enuna revolución". Pero no una revolución violenta e instantánea como a las que la política (ferviente enemiga de la filosofía barata) nos tiene acostumbrados; sino una revolución del pensamiento y de la acción, que reprenda a la tradición y acabe con ella.
Hablo de la tradición y parece un término muy global, un concepto tan general que suena vacío; pero no es así, puesto que lo que el fraternalismo pretende es destruir la tradición venga de donde venga... para muestra un botón; empecemos por la primera ruptura, que viene del arquetipo fraternalista: Nuestro Señor Jesucristo, y que en Marcos 3:34 asegura que: "mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos", rompiendo con la tradición familiar al enseñar a la gente que no sólo su madre y sus hermanos según la sangre eran su familia. Y vamos a continnuar; sin que sirva de precedente; con Lennon ya que lo he nombrado al principio de la entrada: cuando le nombraron "Sir" John Lennon del Imperio Británico, él dijo: "No puedo creer que me condecoren. Yo cería que era necesario conducir tanques y ganar guerras". La esencia del fraternalismo está en esta frase: un pacifista que jamás empuñó un arma era condecorado como un militar por el supuesto buen testimonio de lo que un buen inglés debía ser ante y para el mundo: ruputra, revolución y ese toque irónico... cuántos militares tradicionalistas ingleses no cenarían aquel día: imagino que cientos. Gandhi no se queda, ni mucho menos, atrás al afirmar de manera rotunda: "La voz interior me dice que siga combatiendo contra el mundo entero, aunque me encuentre solo. Me dice que no tema a este mundo sino que avance llevando en mí nada más que el temor a Dios". Impresionante. ¿Qué es el "mundo entero" sino la tradición: lo establecido, la doctrina del pasado, la verdad dominante y errónea? ¿Y qué es enfrentarse al mundo con el pensamiento, y con sólo una defensa: "el temor a Dios", sino una revolución y una ruptura?
Si estos arquetipos del fraternalismo, sin tan sólo ser conscientes de serlo, destruyeron la tradición; se burlaron de la doctrina del pasado (judaísmo, imperialismo, militarismo en cada caso); y constituyeron un cimiento para un mundo mejor y más cercano al ideal que reza: "el fraternalismo es el medio por el cual los individuos de una sociedad deciden voluntariamente compartir todo cuanto poseen, piensan, e incluso la voluntad misma"; cuánto más el hombre de hoy que se sume a esta causa.

Hoy tenemos tradiciones que romper, y cuyas destrucciones nos acercan más a un mundo fraternalista... y éstas vienen enmascaradas cual diablo en muchos disfraces y tipos. Desde un inexistente Papá Noel o Rey Mago que premia a los niños ricos y no a los que mejor se portan; a un gitano que afirma que los payos no pueden tener duende; pasando por toros ajusticiados con lanzas enun campo yermo perseguidos por todoterrernos; y niños llorando al ser izados por sus propios padres para tocar el manto de un ídolo inerte... ablación; la Sharia al completo; terrorismo; el orientalismo (un día hablaré de Edward Said); los nacionalismos políticos de España; el ultranacionalismo; el comunismo moderado; el anarquismo violento; las palabrotas y el cotilleo; la bebida alcohólica como entretenimiento; el tabaquismo; la drogadicción en general; el juego que degenera en ludopatía; la política corrupta; etcétera... males del mundo que, lastimosamente para el fraternalista, se han convertido en tradiciones palpables que le rodean; y que es su deber combatir como si fuesen la misma personificación de la ignorancia.
Pertrenezco, por el momento y en mi microcosmos, a dos sociedades que practican el fraternalismo (o lo intentan, que no es poco), y que no tienen nada que ver entre sí; pero que, ilustrando dos pensamientos, uno de cada una, de ruptura con la tradición, el lector comprenderá en seguia a qué diantres me refiero con esta entrada:
Caso 1) estar hasta las siete de la mañana tomando alcohol y consumiendo cocaína es normal; estar hasta las siete de la mañana echando una partida de Warhammer 40K es de locos.
Cao 2) arremeter con ira violenta contra quien nos ofende es lo normal; calalr aguantando la furia adentro y esperar la Justicia de Dios entre ambos es de fanáticos.

No estoy loco, ni soy un fanático: fraternalista, soy un friki orgulloso de mis miniaturas de modelimo fantástico; y un cristiano orgulloso de pertenecer a la mayor Hermandad del Hombre real que existe en y aparte del mundo.

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