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28 de octubre de 2013

Futbol osofía



 
Selección española 2010


El otro día fue el enésimo y aburrido Barça-Madrid de la Historia. Lo escuché en el bar porque allí no tenemos el plus y sólo podemos enterarnos de cómo van los partidos a través de la radio por la ‘tdt’ o el teletexto y los marcadores. No había dado comienzo cuando entró un matrimonio madrileño de mediana edad y, hablando de fútbol, hablaron más de política: me confesaron que, en Las Rozas, que era de donde venían, muchos madridistas y madrileños han dejado de consumir productos catalanes por culpa de la actitud de algunos directivos del Fútbol Club Barcelona, que abogan al igual que Artur Mas por la independencia de Cataluña de España. Para mí esto es complicarse la vida, pues me parece que lo de Mas es un farol, una cortina de humo de las gordas para que la mayoría de los catalanes no se acuerde de que está en el paro y tiene hambre, que eso sí es la realidad de toda España, y de Cataluña también. Pero a lo que voy con esta entrada futbolosófica:
“Pan y circo”, dijo algún César que había que darle al pueblo para que estuviera entretenido y no se preocupara de las cosas realmente importantes. Marx también aseguró que “la religión es el opio del pueblo” añadiendo connotaciones de su propio contexto a la misma idea. Y ahora, se suma, con menos acierto y más cachondeo Artur Mas con “Catalonia is not Spain”… pero el caso, me perdone quien no piense igual, sigue siendo el mismo: desviar la atención por medio de la pandereta y la cabra que sube las escaleras al son de la trompeta gitana, de los temas verdaderamente importantes para la ciudadanía.

Al fin y al cabo el territorialismo, o nacionalismo, es un racismo pequeño. El etnocentrismo, por llamarlo así, aunque todos los hispanos en concreto y latino-mediterráneos en general, pertenecemos al mismo grupo étnico desde Rumanía occidental al Algarbe portugués, es una farsa moral como todos los racismos… venga su pretexto de donde venga.
Me gustaría pensar que es posible una España federal para dejarnos de tanta demagogia e hipocresía: propongo, como ya lo han hecho otros, un Estado multinacional donde quepamos manchegos, murcianicos, catalanes, madrileños y ceutíes por igual. No obstante, soy muy consciente de que esta España federal y utópica no interesa a la clase política, ni madrileña ni barcelonesa: es mejor discutir acerca de estas bobadas que acerca del hambre madrileño y catalán… qué país más triste…

Menos cuando se habla de fútbol. El gol de un manchego, paisano mío si soy albaceteño (resido aquí veinte años a pesar de haber nacido en el General de Alicante), hizo que la gente (incluidos Gallardón y Mas en el bote) se olvidara de ser catalán o extremeño, y sólo fuera español o española… Iniesta, qué grande eres.
Jugadores de aquella grandiosa final futbolera en que España fue una, campeona de su primer y único por el momento Mundial de Fútbol: Casillas (Madrid); Albiol (Valencia); Piqué (Cataluña); Marchena (Andalucía); Puyol (Cataluña); Iniesta (La Mancha); Villa (Asturias); Xavi (Cataluña); Torres (Madrid); Fábregas (Cataluña); Capdevila (Cataluña); Valdés (Cataluña); Mata (Asturias); Xabi Alonso (Euskadi); Ramos (Andalucía); Busquets (Cataluña); Arbeloa (Castilla y León); Pedro (Canarias); Llorente (Euskadi); Javi Martínez (Navarra); Silva (Canarias); Jesús Navas (Andalucía); Reina (Madrid).
Como vemos, hay de todo un poco… estos chicos, vinieran de donde vinieran, consiguieron lo que los políticos jamás han querido: unir España. Y, sin embargo, seguirán utilizando cuando les venga en gana aquella final para su propio interés… pues el fútbol es hoy nuestro pan cesáreo y nuestra religión marxista.

Apuntes finales a esta entrada sin mucho sentido: tan fanático es el que no compra comida catalana por ser madridista; como el que insulta, golpea o incluso llega a matar a un hincha de un equipo contrario.
Amunt… a pesar de caer cuatro uno contra el Villarreal ayer… menos euros y más correr chicos!
"La religión es el opio del pueblo", K. Marx
 
"Panem et circenses", Juvenal

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