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29 de octubre de 2013

VyD XVII: Derribad las naciones (El discurso de Einhorn)


En capítulos anteriores... El Caballo Blanco, pt.2

Einhorn fue uno de nuevo. El tiempo, que no el Tiempo, regresó y los Tau volvieron a moverse. Cuando toda la Creación se extinguía a lo largo y ancho del Universo, aquel lejano y gran planeta lleno de xenos bajitos, de piel azul y gris, continuaba absorto en los últimos días de su singular y único devenir. Se hizo el silencio. Una multitud de multitudes estaba allí, callada y expectante, copando lo poco de mundo que quedaba en esos momentos de Apocalipsis. Se udiera decier que Armagedón era el planeta T'au, y los Tau (de todas las castas y al completo) el ejército celestial y abstracto del que hablaban las Escrituras desde el primer momento en que en ellas se nombran las Pléyades.
El Atalaya, el antiguo Templario Negro, salió al balcón y rogó a Dios que llenara su boca de sabias palabras en el úlitmo de todos los discursos. El cielo lucía radiante; una brisa fresca y agradable evitaba el sofoco del público ingente; y la Armadura blanca y dorada de Einhorn resplandecía bajo la luz de Shas'ka, atrayendo colmada de belleza la atención de los nuevos (y únicos) fieles...
- En el principio sólo había oscuridad; y oscuridad habrá en el fin. Somos polvo, y como el polvo al polvo hemos de regresar. La vida se torna así efímera vanidad; pues nos parece que nada somos, y que ni tan sólo la huella de nuestro ser es provechosa en el Plan Maestro del Cosmos. Todo esto sería una gran verdad: que naciéramos y muriésemos preguntándonos de dónde venimos, quiénes somos, y a dónde vamos; sino fuera porque conocemos el Tau'va: el Bien Supremo que desde el final del Mont'au, la Época Oscura, ahn predicado y aplicado sus principios, y guardado sus preceptos y mandamientos, los sabios Aun, de la Casta de los Etéreos. Y el galrdón, el premio que lso seguidores y conseguidores del Tau'va merecen, no es otro que una morada fuera del mundo, en el No-Raik que es la Eternidad.
>Vosotros, Tau'i que habéis escuchado la llamada de los Aun acerca del Tau'va y habéis interiorizado su esencia, os habéis convertido por Gracia del mismo Bien Supremo en los Elegidos para heredar ese lugar más allá del Espacio y del Tiempo; donde y cuando viviréis sin mácula ya... donde no existen frío ni calor, ni las estrellas dan su luz, ni hay dolor, o desazón; donde no cabe la tristeza y sólo gozo; un regocijo constante y aquiesciente, se puede sentir.
>Habéis vivido y muerto, luchado durante milenios en millones de batallas, defendiendo el Ideal del Tau'va. Y por eso, por vuestra fe en aquello que no érais capaces de ver, podréis tener el grandísimo honor de ser juzgados en éste, el Día del Fin. Y cuantos de vosotros estéis inscritos en el Libro de la Vida; donde el Cordero os anotó antes de la fundaicón del Universo; iréis a morar al No-Raik, la Patria Celestial.
Einhorn aspiró el aire en torno a sí; y el sielencio entre los oyentes continuó. Así como el discurso del Atalaya:
- Habéis obrado según vuestra fe. Habéis seguido y complido los mandamientos del Tau'va. Habéis honrado a sus emisarios los Aun. Habéis alabado el Bien Supremo. Os habéis convertido en soldados, guerreros y mártires por y para Él. No habéis pagado mal por bien; no os habéis envanecido por vuestras victorias, mas habeís sabido que la victoria era colectiva y os pertenecía a todos por igual; no habéis adorado ídolos ni emperadores; no habéis practicado la magia, mas habéis invocado al Bien Supremo recibiendo con alegría su Nombre; no habeís mentido ni herido con palabras lisonjeras o chismes el alma del prójimo; no habéis ensuciado vuestro corazón deseando propiedades que nuna os pertenecieron, pues todo (incluso vuestras almas y sentimientos) pertenecen al Tau'va. Por todo ello, - hizo una breve pausa en ese punto; lo suficientemente perceptible como para aumentar exponencialmente y de súbito la expectación: - sed juzgados cada uno según sus obras, y entrad.

Y se hizo una luz como de diamante en el cielo. Y todos durmieron en el mismo instante en que Einhorn hubo dejado de hablar.
"Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y vi la santa ciudad descender del cielo, dispuesta como una esposa ataviada para su marido..." [Ap. 21: 1-2]
Y los Tau entraban en ella como un río de gente por la puerta principal. "Y he aquí el Tau'va con ellos, y ellos serán su pueblo. Y enjugará el Tau'va toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron..." [Ap.21: 3-4]

Y los Salvados pasaron a morar por siempre con el Tau'va en aquella ciudad santa más allá de Shas'ka. Y el Universo se replegó sobre sí mismo: y las estrellas y sus planetas, y las galaxias, y todos los seres celestiales que moraban en ellas, no fueron más. Y no quedó Espacio. Y ni si quiera se le podía llamar silencio. Y el Tiempo dejó de ser.
Y en el no-aire de la ciudad a la que fueron a morar, uan gran voz oí que decía: "Hecho está. Yo soy el Alfa y el Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitametne de la fuente del agua de la vida. El uqe venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo." [Ap. 21: 6-7]

Einhorn cerró los ojos. Respiró y luego los abrió de nuevo. Allí estaban los Aun con él. Y los Tau'i salvados por seguir el Tau'va también...
...y sonreían, y se sentían realmente bien. Realmente bien.

FIN DE "VISIONES Y DIÁLOGOS"

PD: Nos vemos en futuras series folks! :)

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