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8 de noviembre de 2013

Long way home (El largo camino a casa)

Tango, de "Tango y Cash"


No sé cuáles son mis características; ni si quiera cuáles mis cualidades. En cuanto a saber quién soy, desconozco si significo algo más que mi nombre. Estoy en el momento más "dulce" de mi vida, en el que no tengo que preguntarme demasiadas cosas para ser feliz, sentirme realizado e incluso comprender el mundo que me rodea. Pero llegar a este punto no ha sido tan fácil como pueda parecerle a quein me lea o me conozca (y no sepa de mi pasado, obviamente). La filosofái barata que practico; y que doy a conocer sin periodicidad en este blog; es pragmática, simpel y sin enormes y vagas profundidades. Pero esta sencillez, viéndolo con perspectiva memorial, ha consistido una meta más que consiste un medio. Llegar a ser simple, directo, conciso y, encima, interesante (desde el punto de vista divulgativo y del entretenimiento intelectual) ha constituido un encuentro más que una búsqueda. No es que yo haya deseado ser así y, en consecuencia, actuado para lograrlo. Sino que, sin haber hecho mucho por ello, me he encontrado siendo quien soy: y el resultado me gusta. No se´si es curioso... sólo sé que es así. 

Chicho Terremoto
Mi primer encuentro filosófico fue a los doce años. Supe de aquella teoría de la "tabula rasa", en la que se va escribiendo nuestro ser partiendo de l ahoja en blanco ue todos antes de la conciencia somos. Yo creía entonces que me formatearon a esa edad: que empecé de cero y que lo único que podía escribir o almacenar en mis ficheros era odio y rencor. Para alivio de todos, estaba equivocado.
No tardé demasiado en darme cuenta de que una buena salida a la crisis era el heavy-metal. De niño empollón y víctima diaria de "bulling" pasé a convertirme en adolescente metalero, ateo y comunista. Y, sin buscarlo tampoco, apareció Nietzsche. 
En lo que antes de la LOGSE se llamaba "Ética" aprendí que la filosofía podía salvarme, y ayudarme a crear y construir un ego apropiado para mí dado el medio (siempre hostil) en el que me hallaba.
Apunte posterior: desde ese momento creí ser un "monstruo frankenstein" que otros crearon, y que yo alimenté... como V en la magistral cinta "V de Vendetta". De hecho, muchos años después, cuando salió la película, al contar el relato de mi vida, más de una persona me comparó por mi dialéctica con este personaje de ficción.
Y si mezclamos el superhombre de Nietzsche con el heavy seguidor del "true-metal" manowariano, obtenemos al adolescente engreído perfecto. Hace poco me dijeron que ser abominable podía depender de que otra persona le parase los pies; pero no tenía quien me lo dijo la mínima idea de lo que en realidad significa ser abominable. Mentiroso compulsivo, vestido de chupa de cuero y guantes con pinchos de metal a diario, alumno de notable excepto en las tediosas matemáticas, a los diecisiete (y lleno de vanagloria) tenái novia de color modelo de footgrafía... quién era aquel que podría pararle los pies a un chulo egoísta y mentiroso como el ego creado para mí, que era capaz de inventarse el mayor de los embustes y convencer del mismo a quien se curzase en su camino. Debería (aunque no lo hace ya) molestarme que quien no ha sufrido, desprecie el sufrimiento. De igual modo que yo no puedo entender a un enfermo de cáncer; nadie que no lo haya padecido, entenderá el miedo que produce el "bulling" en un adolescente, ni la reacción igual o superior (como en mi caso) que tal genera.
Y llegó la Universidad. Y la cosa empeoró filosófica y personalmente hablando en lugar de mejorar. Nietzsche se nos quedó pequeño. Conocimos a Hesse, a Chomsky, a Orwell, a Lao Tsé... y a todos los orientales. Pero eso no fue lo más nefasto. El heavy también se había que deado pequeño a pesar de dos Machinas y un Metalmanía más. Mi padre me dijo una vez que las personas como él y como yo sólo tenemos dos opciones: o irnos a un monasterio y hacerno ascetas, o mimetizarnos con uan sociedad y un mundo que jamás nos reconocería. Así nació Tango. Y murió el monstruo: Chicho Terremoto.
¿Puede una persona, racional y totalmente cuerda, crear una personalidad paralela a la suya, e implantarla en un personaje ficticio, y representar el papel de forma continuada? Por supuesto que sí. No fue díficil, la verdad... era eso o lo del ermitaño Zaratustra, hablando con águilas y serpientes, bajando una vez al año a la ciudad llamada "Vaca de muchos colores".
Entonces ya no había sufrimiento. Había pasado demasiado tiempo y no llueve eternamente. Pero el baile de máscaras continuaba. A veces me atormentaba; otras, la mayoría, me divertía.

Llegó el fin de la Universidad y me asqueé. Me vi abominable y repugnante ante el espejo. Había perdido la noción de mí mismo y los personajes que creé para representar me resultaron títeres descabezados, cargas imposibles de seguir llevando a cuestas, mentiras sobre mentiras que deseaba cercenar de uan vez y para siempre. Fue doloroso, triste... e incluso violento. Pero fácil.
Empecé a decir la verdad. A leer a Bucay; a hacer como Stephen King: proyectarme en mis novelas en lugar de vivirlas. Dejé de aburrirme y  de salir tanto de fiesta, desperdiciaba el tiempo en que debía estar vivo muriendo en la barra de cualquier bar los fines de semana.
Me planteé la existencia de Dios. Tomás Moro me abrió los ojos. Seguí escuchando a Manowar, pero de una forma más lógica y menos dañina. Lloré mis errores y pagué mi deuda. Freddy Mercury también puso de su parte entonces...

Y un día supe que Dios existía. Y conocí al amor de mi vida. Mi mujer y la madre de mis hijos.
¿Soy la suma de todo lo que he sido? Puede que sí. Pero soy también muchas otras cosas... desde que tanto mi esposa como yo nos planteamos seguir uan doctrina cristiana, he ido desechando conductas que en el pasado eran un tónica habitual en mi vida. Y me he ido reenocntrando con ese niño anterior a mi duodécimo cumpleaños que sí era yo, yo mismo. Quien soy hoy. Y sonrío cuando lo pienso, porque me alegro de ser quien soy hoy.

¿De dónde vengo? Del útero de mi madre.
¿Quén soy? Miguel, el escritor... sí, ese que trabaja en el estore de La Encina, quie tiene dos chiquillos...
¿Para qué estoy en la Tierra? para alabar a mi Padre Celestial, como todo el mundo... [Léanse los dos primeros capítulos de Génesis]
¿A dónde voy? Al polvo y... si Él tiene misericordia de mí, a la Salvación.
Tampoco es tan difícil responder todas esas preguntas que, si en un pasado fueron importantes tanto en ser planteadas como respondidas; hoy carecen de cualqiuer importancia.

La filosofía debe ser una herramienta para entender el mundo, y que nos ayude a encontrarnos más felices en mitad del mismo. Pero ya sabéis, "la ciencia llega hasta donde llega; después actúa Dios." (Harry el Sucio)

"Haz una hoguera; a miles de millas de aquí; para alumbrar mi largo camino a casa; voy en cometa; mi estela es larga para permanecer; el silencio es una piedra pesada.
Lucho contra el mundo; y cojo todo lo que puedan dar; hay momenots en que mi corazón está abatido; nacido para caminar contra el viento; nacido para escuchar mi nombre; no importa donde esté, estoy solo.
Levántate y lucha; vive guiado por tu corazón; siempre un intento más; no tengo miedo a morir.
Levántate y lucha; di lo que sientes; nacido con un corazón de acero.
Quema el puente tras de ti; no dejes una salida; sólo hay un camino a casa; aquellos que ríen y llenan el camino; y se cortan las gargantas entre sí; caerán como nieve derretida.
Nos verán ascender; con fuego en nuestros ojos; inclinarán sus cabezas; sus corazones estarán tristes.
Entonces nos reiremos, y se arrodillarán; y sabrán que este corazón de acero; era demasiado duro para romper; demasiado difícil de sujetar." (Traducción de "Heart of Steel" de Manowar, por Ganton, extraída de www.elportaldelmetal.com 8-4-12).


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