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23 de diciembre de 2013

El servicio de la filosofía (y la ley de atracción)

Los días se hacen cortos, y las noches terriblemente largas en cualquier caso. Ya me ha pasado otras veces, y siempre tiene el mismo sentido, pero nunca podrá dejar de sorprenderme... el otro día, en el curro, un camionero de origen rumano llamado Alin me habló (sin saber cómo empezó la conversación) del "principio de atracción" {Wikipedia: "Es la creencia de que los pensamientos (conscientes o inconscientes) influyen sobre la vidas de las personas, argumentando que son unidades energéticas que devolverán a la persona una onda similar"]. Y arguyó algo que aparece en Wikipedia tal cual: "tú obtienes las cosas que piensas: tus pensamientos determinan tu experiencia". Wikipedia también asocia este principio o "ley" con el libro ese del que todos hablan y que yo no he leído llamado "El Secreto". No voy a entrar en polémica porque no es mi estilo: sólo sé que, evidentemente y no me hace falta ser psicólogo para afirmarlo, pensar en positivo hace que la vida de uno sea más fácil, placentera y, por ende, satisfactoria y exitosa. El optimismo es una de las bases del éxito; junto con el trabajo y la perseverancia [Muy Interesante  +. A lo que voy es a la experiencia de que dos personas que no se habían visto antes, de gremios y procedencias culturales distintas, se pongan a hablar de filosofía - en este caso, como digo, de ese principio por el cual los pensamientos pululan devolviendo el buen rollo que irradian - y lleguen a un acuerdo intelectual desde el minuto uon hasta el final de la breve, anodina, libre y sensata conversación.
Para esto sirve la filosofía. Ella está al servicio del pensamiento; y no del profundo kantiano que nadie entiende en exclusiva, sino del pensamiento común equis que nos distingue, primero de los animales, y después de los "borregos".
Alin es cristiano: me dijo que no creía en las instituciones religiosas, pero que para él era básico creer en Dios. Ese fue otro punto de conjunción intelectual propicio para que nuestro diálogo no fuera estéril. Y lo grandioso es que no sólo me ha pasado con este camionero que me habló de este principio hasta ese momento desconocido (había oído hablar del karma, que me parece ser algo similar pero de corte espiritual oriental) me pasó con mi buen amigo y poeta Pedro Menéndez, con la poetisa vasca Rosi Pretel, con el chico qeu lleva el blo literario Tierra de Libros... en fin, con gente a la que, con sólo mirarnos un instante fugaz mientras me piden el café o yo se lo sirvo, he conectado intelectualmente antes de empezar a hablar.
Me doy cuenta de que quizá el "principio de atracción" sea algo más que una creencia... pues estos encuentros filosóficos son prueba de que dí podemos "ser lo que pensamos"; siempre que actuemos sin prejuicios y con la mente abierta.

Pensar es maravilloso en cualquier caso. Y la filosofía es el arte del pensamiento... llamarlo "ciencia" sería acotarlo y supeditarlo a un 'nomos', cosa que detesto.
La filosofía está a nuestro servicio, y lo está para que la utilicemos... para que utilicemos nuestro cerebro para algo más que ver Telecinco, apoyar el bipartidismo, codiciar un deportivo y soñar con una mansión en las hills. Está, entre otras cosas, para salvarnos de la piara... perdón, del rebaño. Para no limitarnos al pensamiento único. Para no ser engañados por el tinglado del que hablaba el jefe indio en "Alguien voló sobre el nido del cuco". Sí, pensar nos distingue del borrego, pero para ello necesitamos de algo más que la observación y la experiencia (pilares de la filosofía por otro lado), que es el conocimiento. Sin conocimiento, limitamos la filosofía práctica quenos identifique como únicos. Es decir, que es verdad que hay grandes filósofos analfabetos: cuya sabiduría es superior y a quienes nos encanta escuchar al amor de la lumbre; pero que la profundidad que se supone a un verdadero pensador no es alcanzable  si no se tiene sed de conocimiento. Debemos, por tanto, leer un poco de cada autor del pasado; tratar de comprender lo que querían decir; y así servirnos de tales conocimientos para argumentar lo que aprendemos con bases sólidas y ciertas capacidades dialécticas... no bata pues con la experiencia para que el servicio de la filosofía sea eficiente, hay que saber más, conocer más, poseer constatnes y sorprendentes inquietudes. De otro modo, la filosofía práctica se estanca, no evoluciona y al final, perece.

La filosofía ha evolucionado mucho en los últimos tiempos: ya no es una exclusividad para eruditos pedantes, con coderas marrones y profusas barbas rizadas, que debaten en cavernosas bibliotecas. La filosofía está en el aire, como los pensamientos según los creyentes en la ley de atracción y sus "vibraciones". Mal vamos si permitimos que prohiban la filosofía en las calles.
La utopía fraternalista a la que siempre me refieron en este blog necesita de esa filosofía callejera, espontánea, práctica y sencilla... carteles de papel en las tapias (porque el spray es caro y habría que repintar cada vez, y porque de tal modo nos convertiríamos en vándalos) donde se redacten a diario, de manera social y anónima, los nuevos pensamientos de cada uno de los ciudadanos. ¿Cómo voy a negar el fraternalismo, si me topo con él sin premeditarlo? Alin, Pedro, etc... ¿no son mis hermanos por ser humanos, y mis hermanos por no ser borregos...? La hermandad universal que soñó Lennon existe; pero los entes oligárquicos que dominan el curso mundial se empeñan en hacernos creer que jamás lo conseguiremos... ¡Os fastidiais: ya lo hemos logrado! Lo que pasa es que no lo decimos. No dejes nunca, amig@ lector@, que te hagan creer lo contrario. Esos manipuladores nos tienen miedo y por eso nos idiotizan con su tinglado. Pero la filosofía, el pensamiento libre, nos defiende como un escudo perenne... y se hace más grande y fuerte con la práctica. "Ama a tu prójimo como a ti mismo" se puede traducir en "Piensa en tu prójimo como en ti mismo". Y me pregunto si no será la misión de los que nos distinguimos del borrego salvar a quin todavía lo es poniendo en práctica la máxima anterior.
Ojala tú, estimadísim@ lector@, te plantees dejar al rebaño después de leer esta entrada... o, mejor todavía, te propongas extraer del rebaño a un ser querido. Como una cadena de favores: a traveés de la base fraternalista que habla de compartir los pensamientos y la evolución humana sin acepción de personas, con la idea de que hay una energía con entidad propia en los pensamientos positivos, nos contagiemos unos a otros de este conocimiento y así destruyamos el rebaño que otros han creado para nosotros, cual Anillo Único para someternos y atraparnos en la Oscuridad.
Yo ya he empezado la cadena al escribir esto: ahora te toca a ti continuar con ella... en tus manos lo dejo.
Termino con una frase de Kant, redimiéndome por haberlo tildado de pedante antes: "Sapere aude" ("Atrévete a saber")

Kant

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