Páginas vistas en total

11 de diciembre de 2013

Notas sobre la libertad

Últimamente me ha dado por recordar que la libertad solía ser uno de esos ideales que siempre aparecían en las conversaciones de la adolescencia o en la cafetería de la facultad. Ahora la libertad ha tenido que multiplicarse, se ha diversificado; y en algunos momentos se ha tenido que omitir y en otros, afortunadamente los que más, se ha hecho grandiosa y útil hasta límites antes insospechados.
En realidad, algo tiene que ver con los nuevos significados subjetivos de libertad, el echo de que en la juventud se nos confundiera con libertinaje. Y que los años y las experiencias nos han descubierto la verdadera identidad de aquel ideal que creíamos perseguir y que jamás, por partir de una idea equivocada, conseguimos.

Hablando con mi padre el otro día mientras cogíamos oliva (es época de cosecha y elaboración de aceite por estos lares), me di cuenta de algunas elecciones existenciales y básicas que he tomado con total libertad y me han traído hasta aquí. Antes creía que era libre yéndome de fiesta y que era una obligación (ausencia de libertad) madrugar para coger oliva... de algún modo, la circunstancia de mi inconsciencia me condicionaba para creer y sostener aquéllo. Hoy elijo ir; y no porque me condicione el hecho de vender aceite para pillar pasta; sinio porque es de esos pocos ratos en que puedo llegar a conocer a mi padre, y eso me gusta... aunque siempre acabemos discutiendo. Esta libertad es la de la elección de un acto, y depende de la motivación y de la circunstancia.
Hablamos de Dios, y de la fe. Él no cree en Duios; mientras que yo soy cristiano confeso y practicante. Me crió para que eligiese creer o no; hacer una cosa u otra; tomar uno u otro camino... y lo hizo tan bien que he elegido caminos que ni él mismo imaginó para su primogénito. Yo era ateo, como él; comunista, como él; gruñón y noble, como él... y de unos años a esta parte (desde que la libertad con sus verdaderos significados apareció en mi vida), me he bautizado en la fe cristiana; me considero demócrata de izquierdas, fraternalista, pero no comunista; gruño cada día un poco menos; y me he dado cuenta de uqe me hastía tanta nobleza cuando el mundo en el que habito es una jaula ardiente, y las personas que comparten mi medio hostil una jauría voraz. Estoy generalizando: tengo muchas personas buenas a mi alrededor.
El Evangelio es la libertad; y esta máxima aparece en numerosas ocasiones como metáfora en las Escrituras. Prisioneros del pecado, seríamos libres de éste si siguiéramos los mandamientos. Seríamos liberados de la carne, que nos incita a pecar; del Diablo, que nos atrapa con el vicio para atraernos al Mal y apresarnos en el Infierno; y de la Muerte, puesto que, si fuésemos imitadores de Jesús, al final obtendríamos la Salvación, que no es otra cosa que la Vida Eterna. Esta es la libertad del cristiano que sigue los preceptos de los evangelios.
Aclaración de la jaula y la jauría: distingo el mundo de manera bíblica: es, por tanto y desde la batalla entre Miguel y el Dragón, narrada en el Apocalipsis, el gobierno del maligno y, obviamente, pasto de sus seguidores. Afortunadamente, y con gratas excepciones, siempre te sorprende que los demás actúen de manera bondadosa, solidaria, tolerante, etcétera; y más todavía cuando esto sucede casi a diario.

Hasta ahora he hablado de la libertad de elección y de la libertad espiritual. De la primera, dos son sus más fervientes y peores enemigos: el condicionamiento y la predeterminación. No seríamos, por estos dos conceptos enemistados con la libertad, "totalmente" libres según muchos autores... puesto que "la libertad total" no debiera estar condicionada por nada ni ningún motivo, ni sometida a una predeterminación o juicio anterior. Los más radicales que apoyan esta tendencia, llegan a afirmar que no sólo el medio, o la circunstancia de la realidad, nos condicionan; sino que incluso los mismos sentidos corporales ya osn, o comienzan, una predeterminación que no nos permite alcanzar ese ideal de "libertad plena" que, desde este punto de vista, sería imposible e inalcanzable. Yo creo que se pasan: si la libertad no es más que un ideal con significado humano (es decir, un invento intelectual o espiritual quie nos ayuda a comprender el mundo), habremos de partir de que el cuerpo huamno no puede ser una barrera... de hecho, opino que ni tan sólo hay relación entre las dos cosas. ¿Vivimos pues, como decía Platón, encadenados y mirando sombras en la pared de una caverna... o llevamos desde el nacimiento unas gafas distorsionadoras de la realidad, como decía Kant, que nos impiden concebir la verdadera realidad y así, ser "totalmente" libres? Para mí la realidad es lo que mis sentidos captan y mi cerebro comprende en mí, en los que me rodean, y en el medio... y, quiero creer pues no estoy seguro, que es mi único "condicionante". De hecho, sólo puedo ser libre en la realidad; por lo que ésta dejaría de ser llamada "condicionante" para llamarse simplemente "localización". Soy libre aquí y ahora; sin que el aquí y el ahora me condicionen... más bien, identifican el dónde y el cuándo se da mi libertad.

Luego hay otras dos libertades de las que me gustaría hablar en esta entrada, las de pensamiento y expresión.
Sin la primera, la segunda no puede existir. Y últimamente, esa parte voraz del mundo de la que he hablado, quieren omitir y eliminar la posibilidad de la existencia de ambas.
La libertad de la que hablan los poemas de León Felipe, las canciones de Manowar, las epopeyas medievales y lso cuentos desde qeu el ser humano sueña con un lugar mejor; es la libertad de pensamiento, traducida en la de acción, y en la de expresión también. Ya que somos libres de elección dentro de nuestra circunstancia (la mía es España en el Siglo XXI; y mi hogar y mi trabajo como camarero y escritor novel), nos toca preguntarnos, dueños de nuestra libertad espiritual, si se nos permite ser libres de pensamiento hasta donde nosotros suponemos... en esta cuestión, como grano en la espalda, entre la política. La sociedad en la que el individuo vive; más que los sentidos; sí condicionan la libertad del mimso: y no sólo por el aquí y el ahora; sino porque las cúpulas dirigentes de la misma se empeñan en recordarle al pueblo que es libre, pero sabiendo que solamente lo será hasta donde ellos se lo permitan. Mirad a vuestro alrededor y os daréis cuenta de que esto es así: puedes hacer lo que quieras, pensar en lo que quieras, escribir y decir lo que quieras pero... si te dejas llevar por los medios de comunicación pierdes un poquito de esa libertad (todos están manipulados y sirven para manipular, sin importar el color, a la gente); si haces caso a la publicidad, acabarás siendo un borrego más del rebaño del pensamiento cero (bebe Cocacola, cómprate un Mercedes, firma una hipoteca, contrata un plan de pensiones, cómprate un smartphone, etcétera), y un día te "olerá a podrido debajo del pelo por el tiempo que hará que no piensas" [Def Con Dos}. Mantenerse al margen de las modas, las marcas, las tribus urbanas, los movimientos políticos manipulados, la prensa rosa,... es muy difícil. Y todas estas cosas coartan tu libertad de un modo u otro.
La libertad, esta última de pensamiento, sólo es alcanzable mediante la premisa de que uno se conoce bien a sí mismo; tanto que cualquier polución condicionadora de la sociedad en la que vive (aunque no la comparta) no le afecte lo más mínimo. En cuanto a la de expresión: es el ejercicio hablado o escrito de la anteriormente descrita libertad de pensamiento.

En fin, espero que por muchas leyes absurdas que los legisladores de este pais se inventen para coaccionar nuestra libertad, sigamos teniendo esa llama, a veces oculta otras incandescente cual astro rey, en nuestros espíritus, que nos incite a ensalzar la libertad, a través de la elección de nuestros propios pensamientos, así como al difusión masiva de los mismos.

"Aquí no nos condenan por lo que hacemos, sino por lo que somos." Portavoz de la Mara Salvatrucha en Cojutepeque, El Salvador.

"Los lugares más ardientes del Infierno están reservados para quienes, en épocas de crisis moral, se mantuvieron indiferentes." Dante Aliguieri; La Divina Comedia.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario