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16 de febrero de 2014

Hacia el fraternalismo práctico.

El otro díame dio por buscar "fraternalismo" a través de Google. Y hallé un par de registros que hablaban de una especie de movimiento político, dentro del socialismo, en Latinoamérica. Además de un libro sobre las "bases del fraternalismo" escrito en los cincuenta. No lo he leído ni creo que lo haga. Yo le puse a la idea que se me ocurrió este nombre: "fraternalismo" porque deseaba hablar de la posibilidad, real, de la existencia de una sociedad fraternal en nuestro mundo: donde todos y todas nos tratásemos como verdaderos hermanos y hermanas, como evoque de un romanticismo basado en valores cívicos y humanitarios que nos ayudase a vivir mejor, y ser mejores como personas en definitiva.
Con esto sólo pretendo decir que el "fraternalismo" del que yo hablo en este blog no tiene nada que ver; pues de hecho desconocía su existencia; con los fraternalismos de los que hablan otros autores o páginas, más encaminados a la intención política del término, que a la filosófica, humanista y filantrópica, que estoy tratando de definir.

En fin, como primera definición se me ocurrió que fraternalismo pudiera ser: "Medio por el cual todos los individuos de una sociedad, manteniendo la propiedad de cuanto les pertenece porque Dios se lo permite, deciden voluntariamente compartir lso objetos, los pensamientos e incluso la voluntad". (20/9/13)
Desgranando esta definición aproximada, que no rotunda y definitiva, porque cada día que pasa la idea evoluciona y puede estar sometida a cambios; tenemos que el fraternalismo es un medio: no es un objetivo del ser humano, sino una herramienta que le ayude a superarse y ser mejor persona de manera objetiva (que es el objetivo real del ser fraternalista: la conversión en esta concepción de superhombre); que atañe a todos los individuos: en la sociedad u organización fraternalista (que es un sesgo del mundo concebido como grupo heterogéneo de diversas sociedades) todos participan y no fraternalistas adentro; éstos mantienen la propiedad: al contrario que en el comunismo, donde la propiedad es estatal, el fraternalismo es realista y se da en un mundo capitalista (es decir, el nuestro), por lo que cada uno será dueño d ecuanto le pertenece y según sus posibilidades económicas; en cuanto al permiso de Dios: no es obligatorio que el ser fraternalista sea creyente (de otro modo los fraternalistas se convertirían en fanáticos y eso iría en contar de la misma esencia del fraternalismo), pero sí ayuda que los integrantes de la sociedad fraternalista sí crean en Dios Padre de Jesucristo en cuanto a que la idea nace de una Hermandad Global Humanitaria, muy próxima por no decir calcada de la que hace referencia el Señor Jesús en sus Evangelios - de otras religiones no hablo puesto que no las conozco y no puedo opinar; otro punto en relación con éste es que la doctrina neopentecostal, dentro del cristianismo protestante contemporáneo, relata muchas bases, argumentos y estatutos en los ue me apoyo, haciendo referencia directa o indirecta a ellos, para constituir la esencia de la idea del fraternalismo que defiendo; el fraternalismo ha de ser voluntario: no se puede obligar a nadie de ningún modo nunca a entrar o participar en la sociedad fraternalista, de otro modo, se rompería el don de libre albedrío, y se iría en contra del propio fraternalismo; éste se resume en un hábitat generoso donde todos y todas comparten todo: objetos: los hermanos mayores van dejando su ropa a los pequeños - de igual forma, en la sociedad fraternalista no se prestaría con usura, no se obligaría a quien no tiene equis objeto a comparlo, sino que quien lo tuviera se lo dejarái hasta que volviese a necesitarlo, etcétera; pensamientos: las iedas no tendrían por qué estar sujetas a una propiedad consumista (como la SGAE y este tipo de asociaciones con ánimo de lucro que existen hoy día), sino que, conservando sus autores el copyright de las mismas (a efectos prácticos pues seguimos viviendo rodeados de ese mundo que sí es voraz y consumista), todos las compartan en beneficio del conjunto: si yo me estuviera guardando todo esto para publicar un libro, no llegaría a todos de forma natural, instantánea y gratuita, y no inspiraría a nadie a unirse a la idea, que es otro objetivo de este blog; y la voluntad: con esto me refiero a que nuestra iniciativa no sería solamente individual, sino que se convertiría además en una iniciativa colectiva, de la que todos participaríamos, unidos por una sola voluntad en pro de lograr un solo objetivo común o conjunto de éstos.

Una vez desgranada la definición (repito: todavía sin cerrar) de "fraternalismo"; divido la idea en dos por la naturaleza misma de ésta: habrá un "fraternalismo práctico" y un "fraternalismo puro". Puesto que, y supongo que el lector o lectora habrá lelgado a la misma conclusión, es muy difícil llegar a crear tal sociedad fraternalista en el mundo que nos rodea (la tesis fraternalista pura que contemple a rajatabal todos los estatutos antes citados) no nos quedaría otor remedio que aferrarnos a un fraternalismo práctico que nos permita seguir siendo fraternalistas pero conviviendo día a día con el resto de seres humanos que no lo son.
Así, contemplo dos definiciones someras que quedarían tales: "fraternalismo puro": es el que se da en una sociedad que no pertenece al mundo, donde todos los individuos que la integran son seres fraternalistas que se tratan entre ellos como verdaderos hermanos siemrpe y sin excepciones; y "fraternalismo práctico": es el que los seres fraternalistas qeu viven en el mundo ponen en práctica a diario, con el fin de hacer de éste un lugar mejor en el sentido ético, humanitario y cívico, para intentar convivir como verdaderos hermanos etnre ellos y con el resto de personas.

En cuanto a mí respecta, trato de practicar el fraternalismo cuanto me es posible, pero ya advierto que es muy difícil; y consiste muchas veces en un ejercicio de control moral, metnal e incluso físico, de gran esfuerzo. Pero como estamos aquí para superarnos cada día, y como creo qeu todos podemos llegar a ser ese "superhombre fraternalista" que, si no Dios nosotros, esperamos en convertirnos, lo voy a intentar con todas mis fuerzas.
Aunque parezca increíble, he concoido una sociedad fraternalista a través de la religión; repito que no es necesario ser creyente para ser fraternalista y no quiero parecer un fanático ni convencer a nadie, pues eso dejaría de ser fraternalista; y estoy muy contento al participar de ella.

El fraternalismo práctico es posible y realista. El puro llegará algún día y está muy presente en mis utopías...
... por eso yo os conmino, lectores y lectoras, amigos y amigas, a ponerlo en práctica un poquito (aunque sólo sea un poquito nada más) todos los días.

Tal vez no seáis más felices al hacerlo; tal vez no os sintáis mejores, o superados, o medianamente realizados; pero tal vez dejéis de condenaros por no haberlo intentado... 

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