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6 de febrero de 2014

R.A. 1: Nebelsohn.

Nebelsohn, el Centigor
"Sören encendió su pipa de yerba traída de Estalia y dio dos amplias caladas, exalando el humo blanco por la nariz como dos chorros de vapor salido de una máquina. Las calles de Grunburg solían estar vacías y silenciosas a esas horas después del rojo ocaso otoñal. Los muchachos, y alguna moza también, se sentaron al otro lado del hogar, en el suelo. Así el rostro del viejo Sören, lleno de arrugas y con esas cejas blancas, prominentes y pobladas, aparecía fantástico y lejano ante la danza de la lumbre, intensificando el poder de su relato. El sonido de los pasos de un gato en el tejadillo hizo crujir la madera. Desde las mesas, algunos clientes, los que estaban de paso en su mayoría, también giraron su atención a la voz rota y serena del cuentacuentos... entretanto Edward, el posadero, marchaba jarras de cerveza y cachos de venado asado. El chisporroteo y los vuelos de las brasas y las ascuas dio paso a la narración, evoando un tiempo en el que los Astados todavía eran considerados "dioses" de la tierra, el viento, la niebla y los bosques..."

Reikwald, el bosque, no había envejecido aún. Aunqeu tampoco era joven; no tanto como cuando los vientos del Caos todavía no habían asolado la Tierra, corrompiéndola con su abominable poder.
Se cumplía un año desde que Sören hubiese cortado el cuerno a Nebelsohn; y el centigor, también llamado Hijo de la Niebla, hubiera jurado venganza contra los soldados y leñadores de Grunburg, al noreste de Reikwald. Sören no lo había olvidado, pero tampoco había caído en la cuenta de tal aniversario cuando, al toque de diana antes del cambio de turno en las atalayas, despertó como el resto de sus compañeros de rancho y lanza.
Aquel día de principios de otoño le tocó el primer turno en la muralla oeste; qeu estaba todavía en construcción y desde cuya torreta se veía gran parte del segmento septentrional de Reikwald en frente.

No había doblado la campana de la ciudad la segunda hora de la mañana cuando hubo alboroto entre los mandos: había llegado la noticia de que los leñadores, trabajando en el bosque para extraer la madera con la que se estaban construyendo los armazones de carpintería del muro, habían tenido que detener su trabajo y alejarse de las lindes de Reikwald debido a sonidos extraños, de Astados merodeando y pájaros en desbandada, demasiado cerca.
Algunos de los trabajadores tenían todavía muy presente la última incursión de los gors en Grunburg: fue a finales de la primavera y, hasta que los soldados de la ciudad lograron repeler a los Hombres-Bestia, éstos consiguieron raptar (matándolos luego en el bosque para comerse su carne) a veintitrés Humanos. Por no hablar de las histoiras que les habían relatado sus abuelos y sus padres; de cuando los fundadores de la ciudad depositaban, cada luna nueva, cuando Morrslieb desaparecía del cielo estrellado, un banquete a base de venado asado y ovejas vivas en el límite de Reikwald para que los dejaran tranquilos y no les atacaran.
Un chillido agudo, mientras Sören era llamado junto a los que estaban de turno de guardia y centinela como él para ayudar al regimiento que se desplazaría al bosque de inmediato, congeló desde los árboles el corazón de todos quienes lo escucharon.
Sören corrió, todos lohacían por el pasto todavía verde y los caminos de tierra amarilla. Aquel grito, un aullido profundo y gutural al tiempo que estridente, le sonaba de algo... también al maestro de artillería que, una vez cerca de los primeros tejos, estaba al mando del cañón que el Gobernador de Grunburg había mandado instalar junto al aserradero para contraatacar en situacioines como aquella.

Los lanceros como Sören formaron en barrera de a tres dibujando un semicírculo invertido. Podían distinguir, los de los extremos de la media luna, ojos azul brillante y naranja encendido, entre la densa y fragante foresta. Detrás de ellos, los arqueros estaban listos para asaetear a los Astados si éstos se dejaban ver fuera de la protección de los árboles.
Alguien preguntó a auno de los capataces de los leñadores que si había habido víctimas... éste respondió que le faltaba un hombre. Todos supusieron lo peor: aquellos seres mitad cabra montesa mitad hombre, tan antiguos como el musgo qeu cubría la cara norte de los troncos, estarían dando buena cuenta del defenestrado leñador...
Nebelsohn volvió a aullar, y Sören recordó perfectamente quién era... el lancero miró a su derecha desde el semicírcuolo, a donde estaba el artillero, y compartieron un cómplice cruce de miradas: el otro también conocía el nombre del centigor uqe les hubo jurado a todos ellos sangrienta venganza...

Los ojos de los gors entre los árboles desaparecieron al unísono como por arte de magia. Reikwald era suyo; y les resguardaba y protegía como si fuesen un miembro o extremidad propia; parte de su "cuerpo"... y de su alma.
Entonces los lanceros pudieron distinguir una figura alta, de porte imponente y majestuoso andar. Sus cuatro patas, terminadas en letales garras, se movieron despacio y con cierto aire de solemnidad. Cuando los rayos de luz, filtrados enttre la espesura de las verdes hojas, lo bañaron; los soldados del Imperio distinguieron también que portaba algo colgando de su zarpa derecha, como un bulto o un pelele... era un torso humano.
El artillero gritó fuego y los lancerso aguantaron la posición. La bala de cañón rozó a Nebelsohn sin llegar a tocarle; haciendo caer un par de árboles más a su izquierda; y el centigor ni se inmutó. Es más, soltó una risotada burlona.
Inmediatamente después, lanzó el cuerpo del leñador; desmembrado y sólo con la cabeza... nada más caer el despojo en el suelo frente a los soldados, el centigor dio media vuelta y, con la aparente tranquilidad y la elegancia propia de una bestia, desapareció en su reinio de musgo, tocones y yerba.

En la casaca del leñador, escrito con su sangre y una caligrafía horrenda, se podía leer un nombre: "SÖREN".
El lancero que le había sesgado el asta un año atrás tragó saliva. Toda la guarnición se le quedó mirando... y en el aire una pregunta: ¿a cuántos de los secuestrados en primavera hubo torturado para que le dijesen el nombre de quien lo había mutilado?

Continuará...

Espero que os guste esta nueva propuesta folks! Gracias por seguir compartiendo mis ilusiones...

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