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30 de marzo de 2014

El superhombre Tau



Hoy partimos de una definición que se me ha ocurrido al llegar al trabajo: el superhombre Tau es aquel que, asimilando la misión del fraternalismo práctico, lucha de forma anónima por un buen colectivo y superior. Recuerdo para l@s nuev@s lector@s que los Tau son propiedad de Games-Workshop y hacen referencia a una civilización extraterrestre que guía su existencia en torno a la consecución del Bien Supremo: un bien común superior al individuo que les hace evolucionar en todos los sentidos. Y que el fraternalismo es una herramienta social con la que evolucionar individual y colectivamente mediante la unión de pensamientos, ideas y voluntades.

Teniendo claros ambos conceptos, el ser humano aparece hoy día como un ser muy distante al superhombre Tau. Ya que la sociedad global capitalista premia el elitismo, fuerza la competitividad a un nivel brutal y totalmente deshumanizado, y sobrepone los intereses individuales y egoístas a la supervivencia común. Hay teóricos que defienden que el ser humano: un animal sin garras, grandes colmillos ni musculatura bestial; ha sobrevivido en un mundo dominado por fieras gracias a la asociación, al colectivo tribal y luego político… siendo así, ¿no estará la sociedad de competición actual llevando a la Humanidad a un suicidio social ulterior? Si miramos debajo de la belleza, podemos afirmar que sí.
La última vez que cité a Nietzsche fue, creo, en la primera entrada de “filosofía barata” que me inspiró a crear esta colección de artículos: lo hice alegando que gracias a la voluntad de poder, me tomo como ejemplo de cambio cada vez a un poquito mejor como persona y que, unida esta praxis al esfuerzo y la responsabilidad de mis actos dentro de una sociedad concreta (mi pueblo, mi familia, España, el mundo), me defino como ser humano aquí y ahora. La voluntad de poder es, entonces, óbice en la práctica del fraternalismo. Querer es poder, y tener la voluntad de crecer, evolucionar, ser mejores es el punto de partida, por razones obvias, de todo ser fraternalista. “Quiero ser mejor > Puedo ser mejor si practico el fraternalismo > Yo reconozco mi evolución y los demás también > Me convierto en un ser fraternalista que, ya sin esfuerzo y de forma natural, comparte  con el resto de seres fraternalistas los objetos, los pensamientos y la voluntad misma > soy un superhombre Tau”. El superhombre Tau se ha convertido gracias a creer en un objetivo individual: “Quiero evolucionar para ser mejor persona” en términos generales; mediante la herramienta del fraternalismo práctico y su puesta en marcha en la rutina de su vida; al conseguir el bien común que, contrapuesto al pensamiento cero y la carencia de auténticos ideales y valores éticos del mundo – gobierno perpetuo del Mal – llamamos “Bien Supremo”: la supervivencia de todos gracias a la asociación y la comunidad: la hermandad universal.

Por ende, apuntar que, una vez todos los seres humanos se convirtieren en superhombres Tau, se conseguirá el fraternalismo puro, sólo posible en una sociedad fraternalista sin opuestos ni fisuras.

Sinceramente, creo que jamás llegaremos a formar esa sociedad fraternalista o hermandad universal que soñaron Lennon o Gandhi. Pero mi padre dice que soy un idealista sin remedio, y que los tipos como yo, sólo servimos para los templos o los teatros… seguiré representando mi comedia, seguiré con mi batalla espiritual, seguiré soñando con un mundo mejor, donde y cuando todos seamos hermanos.

Logotipo Tau: Por el Bien Supremo

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