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12 de marzo de 2014

Fantasía y realidad.



Partamos hoy de la base de que el mundo real es el Gobierno del Mal: un lugar tenebroso en muchos aspectos donde, y podemos verlo a simple vista dando un somero repaso a los noticieros, la corrupción, la guerra, la muerte y el hambre imperan de manera impune. Sí, el mundo real es la mayoría de las veces un medio hostil para quienes lo miramos desde una perspectiva diferente. Hay que alejarse, meditar un segundo y reflexionar ante la visión del mundo… y, aunque en el lecho subyacente esté dormida la belleza pura del infinito, lo que vemos suele ser tremendo, brutal, y a menudo horrible. Por esto, porque muchos ven, o vemos, en el mundo un enemigo imperecedero contra el que luchar a viento y marea, hemos creado la fantasía…

Os voy a contar la breve historia de un amigo: él tenía una imaginación sobrenatural, de esas desbordantes que rozan la locura. Una imaginación sin límites que le llevó a experimentar los más fabulosos viajes al centro de la mente. Tanto que, como odiaba con toda su alma la realidad inmediata que tenía alrededor, prefirió mutar en uno de tantos personajes que le rondaban la cabeza, e interpretar ese papel en el teatro del mundo como si fuera su verdadero ego. Inventó una historia que se convirtió en su pasado y, a partir de ahí, se puso un sobrenombre acorde con el personaje, e interpretó su papel. Huyó de la realidad para vivir una fantasía. Y no le fue bien. No, porque no era él, sino el personaje… y todo personaje que se precie, todo gran protagonista literario, ha de morir al final de la novela o el poema épico para que su memoria continúe, y su leyenda no acabe nunca. Así que lo mató… volvió a ser él mismo, el de antes de la creación del personaje, y se fue lejos.

El otro día, en facebook, unos amantes del hobby de modelismo igual que yo, interpretaron un rol entre dos facciones del juego WH40k que muchos conoceréis. Algunos nos metimos en la conversación, creyendo que era “en abierto”; y al parecer a uno de ellos le molestó, tomándose demasiado en serio la fantasía que estaba representando e impidiendo que nadie participara de ella aparte de su compadre y él mismo.
Los motivos que lleven a alguien a molestarse por algo así los desconozco. La verdad es que también a mí me molestó que él se lo tomara de esa forma, y eliminé de inmediato el comentario para evitar mayores consecuencias. Supongo que hay gente que, viviendo como ese amigo mío en sus fantasías más que en la realidad inmediata que lo rodea, no soporta que nadie entre en el mundo paralelo que se han creado; otros viven con miedo a ser descubiertos, pues al fin y al cabo hacen creer a los demás que esa fantasía es real, y se convierten en mentirosos; y la mayoría acaban locos perdidos, confundiendo lo real con lo imaginado, encerrados en su sueño de por vida incapaces de experimentar otra cosa que el guión auto producido.

La fantasía a mí, como novelista, me ha regalado muchos y grandiosos momentos de alegría. Cuando escribí el final de “Para Siempre”, que sale en junio, sentí una aquiescencia difícil de superar; cuando creé a los Dark Tau me sentía uno más de los creativos de GWS, recreando mi propia civilización extraterrestre; cuando imaginé a El Poeta, el protagonista de “La Furia & La Tristeza” vi en él una especie de hijo al que guiar hasta un final apoteósico, que tardé en escribir más de tres años… los lugares fantásticos que existen dentro de mi mente son míos, y sólo míos, y a veces los comparto con el mundo convirtiéndolos en relatos y novelas… quedándome siempre trozos oscuros sólo para mí, como tesoros inmarcesibles que pueblan mi interior.
Pero la fantasía ha podido matarme muchas veces… y puede matar a muchos si no se le trata con el debido respeto. Estando el mundo como está, de hecho polvo y trizas, gobernado por el Mal, que cualquier adulto se enfade como un niño porque tratan de cambiar su fantasía, me parece pueril e incluso irresponsable. 

Ortega y Gasset

La realidad no siempre es como queremos que sea. De hecho, muy pocas veces lo es. Pero es lo que tenemos delante lo que hace de nuestras vidas lo que son… “yo soy yo y mi circunstancia” dijo Ortega y Gasset. “La única certeza es que la realidad sucede”, llegamos a esa conclusión un filósofo y yo hace años. La realidad sucede, y nosotros sucedemos en ella; y, nos guste o no; la hemos de vivir o padecer… dejemos la fantasía para los profesionales y las páginas, viajemos a mundos infinitos y luchemos en guerras imposibles siendo héroes o villanos a elección… pero regresemos siempre a la realidad, pues la felicidad es algo real y no fantástico. Y está al alcance de nuestras manos si sabemos mirar.

“Ya no quiero morir por ti, sino vivir contigo”.

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