Páginas vistas en total

23 de marzo de 2014

Monólogo de Jules Winnfield; Pulp Fiction.

"El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por la avaricia de los egoístas y la tiranía de los hombres malos. Bendito sea aquel pastor que, en nombre de la caridad y de la buena voluntad, saque a los débiles del Valle de la Oscuridad. Porque él es el verdadero guardián de su hermano y el descubridor de los niños perdidos. ¡Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquéllos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos! ¡Y tú sabrás que mi nombre es Yaveh, cuando mi venganza caiga sobre ti! Llevo años diciendo esta mierda, y cuando alguien lo oía es que iba a morir. No había pensado mucho en lo que significaba, simplemente creía que era un rollo que le soltaba a algún hijo de puta antes de pegarle un tiro, pero esta mañana vi algo que me hizo pensar dos veces. Ahora se me ocurre que tal vez significa que tú eres el hombre malo, y yo el recto, y que el señor nueve milímetros es el pastor que protege mi recto culo en el valle de la oscuridad. O tal vez tú eres el hombre recto, y yo el pastor, y que este mundo es injusto y egoísta. Me gustaría eso, pero ese rollo no es la verdad. La verdad es que tú eres débil y yo la tiranía de los hombres malos. Pero me esfuerzo, Ringo, me esfuerzo con toda intensidad por ser el pastor." Quentin Tarantino.

Hasta aquí, el punto en el que estoy ahora, me ha traído el camino trazado por el buen pastor a través del valle de la oscuridad. Hoy empiezo nueva novela con el mismo entusiasmo que empecé mis primeros versos allá por los noventa... y me pregunto si soy el hombre recto, o el malo, o la tiranía, o incluso el buen pastor a cada instante, como un Jules Winfield enredado en su propio laberinto sin minotauro.

Nadie me dijo que fuera a ser fácil. Pero mirando atrás, me doy cuenta de que no he fracasado en nada. Y mirando hacia arriba sé que hay un Dios que ha tenido parte en ello.

No sé lo que soy, y cada vez tengo menos claro lo que significo... cada día que pasa me conozco un poquito más, pero no por ello llego a entenderme mejor. Sólo soy un escritor mediocre más, con sueños de grandeza recortados en cartón a la puerta de una librería en la Calle Artes Gráficas de Valencia. O hablando al alumnado de Sergio Arlandis en la Facultad de Filología. O conversando agradablemente con Andreu Buenafuente a la una de la mañana acerca de la fluctuación mercantil de la yema de huevo andaluz...

... pero no he buscado en el camino todas las respuetas, ni me he dado cuenta de que están en mí. Sólo soy una bolsa de plástico izada por el viento en una película norteamericana. Pero con eso me basta.

Gracias, desde esta ventana de la conciencia, donde todo arde si le aplicas la chispa adecuada, a todos y todas quienes habéis hecho posible que sea escritor. Gracias.

Samuel L. Jackson es Jules Winnfield

No hay comentarios:

Publicar un comentario