Páginas vistas en total

15 de marzo de 2014

Poesía: Salmo I

1. De las cadenas de sombra y de muerte
que en el espejo dibujé, me libró.
2. De la soledad más oscura que los abismos,
me trajo desde el vientre de mi madre
a ti.
3. No hay mayor sabiduría
que la paciencia mientras se hace el porvenir.
4. Con los dedos de las manos entrelazados,
acompasando los corazones para seguir.
5. Donde está la Luz,
allí moramos quienes lo intentamos
una y otra vez.
6. Es tu presencia, tu realidad palpable,
el don que me ha otorgado
en forma de risas de niños
para encontrarme.
7. Antes era yo partícipe de las tinieblas
y por tu sonrisa, que Él me concedió, soy luz.
8. Valiente y bienaventurado aquel
que se enseñorea de su espíritu
y no mira atrás.
9. Bienaventurado también aquel
que no se tuerce ni a derecha ni a izquierda,
y teje su destino.
10. Compartirlo contigo es mi único deseo.
11. Mundos que todavía no existen
se extenderán por siempre al estrado de tus pies.
12. Si un escritor se enamora de ti
te vuelves inmortal.
13. De las madrugadas y los fríos nocturnos
tu evoque me salva,
como lámpara y manta me recogen en la mente.
14. Gracias por existir.
15. Gracias por un horizonte nuevo
más allá de mi propio cuerpo,
cuando somos uno en carne y espíritu.
16. Bienaventurado yo,
qeu me conminó a conocerte.
17, Bienaventurado yo,
por vivir una vida que no sería sin ti.

Miguel Díaz Romero (c)
En el sexto aniversario de su boda con Andrea Velásquez.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario