Páginas vistas en total

24 de septiembre de 2015

Against the wind: fin de ciclo

Tomemos como ejemplo a Grecia. Existen muchas ideologías políticas hoy día; éstas se dividen en nuestro mundo global y occidentalizado generalmente en dos grupos: la derecha y la izquierda. Pues el caso griego, cuna de la democracia según dicen, las hace inútiles a ambas: ocurra lo que ocurra, gane quien gane las eleccioes de cualquier Estado libre y con modelo occidental, hay un mandamás superior a ambos brazos del mismo cuerpo: el mercado. El capital es el Rey Absoluto del Sistema capitalista que hemos creado y, queramos o no, mantenemos. Da igual que pienses que debe triunfar la república y hay que salir del euro; o que hay que mantener a España unida y a salvo de la inmigración... votes lo que votes, no vas a conseguir que tu ideología se lleve a cabo en cuanto se tope con la globalización. Punto. Por lo tanto, y por muy idealistas que sean los izquierdistas y los derechistas, el Sistema creado y mantenido les vence... en Grecia se han tenido que unir las dos "ideologías" para ostentear el poder del Gobierno; en Cataluña se han unido de igual modo para jugar a las utopías nacionalistas que esconden cortinas de humo... pero todos tienen que rendir cuentas a una que sí manda, se llama frau Merkel y es la cara del FMI y del capitalismo, y el IV Reich ha demostrado estar por encima de nacionalismos y democracias. El tinglado está listo, preparado, y permanece inamovible... o no.

Quién les iba a decir a los punkies antisisitema; esos que se creen herederos de un movimiento obrero olvidado por los libros; que sería el Hambre quien pusiera en peligro el Sistema que tanto odian en lugar de sus cócteles molotov y sus pancartas frente a reuniones del G-20.
Los tronistas del Sistema creado desde antes de la IIWW para su auto-sostenimiento indujeron a pueblos, países, Estados, naciones, tribus a ser gobernadas por sus peones: Gadafi, Husseín, este y el otro... Al-Assad seguramente también... y algún talibán, y algún terrorista... digamso al verdad, porque para lo que nos queda de libertad, os digo que va a merecer la pena. Los tronistas dispusieron entonces a la peonada, y se hartaron de los recursos naturales de los dameros donde los peones no han dejado de pasar hambre... y mucho. Hoy los peones, con mejores o peores intenciones, se han cansado de pasar hambre... se han hartado de ser dirigidos por otros peones de mayor rango al servicio de astutos reyes capitalistas de este degradado y en declive Occidente que tanto le gusta a un servidor... y llaman a las puertas. 

Mi momento es el mejor momento que haya podido vivir: tengo estabilidad moral y económica; soy libre de escribir y publicar en Internet esta entradad; voy a la Iglesia a alabar a un Dios que me ama y al cual amo; voot a un partido que no puede luchar contra el capitalismo pero que tampoco me obliga a aceptar normas dictatoriales; mis hijos juegan en un parque alejado de bombas, hambre y violencia verbal... soy feliz en esta España que siempre consideraré mi patria. Y no quiero, obviamente, que mi momento, mi vida, la sociedad en la que vivo y mantengo, se destruya... no soy culpable del hambre de los que la tienen. Pero los dirigentes a los que mantengo, cómplices de sus propias mentiras y de su gula infinita, sí lo son. Y lo triste es que lo voy a acabar pagando yo... y mis hijos.

El fin de este Occidente decrépito se acerca de dos formas posibles: mediante un mestizaje necesario: los minijobs germanos alimentarán a los refugiados lo justo para que se callen y no armen demasiado jaleo, en una Europa donde cristianos mediterráneos, protestantes arios y musulmanes multiétnicos convivamos en armonía... o mediante una gran guerra donde nos aniquilemos los unos a los otros por lo insostenible de una sociedad venida a menos. De un modo u otro, la sociedad cambiará: unos se adaptarán o se seguirán aprovechando del imán dirigente de turno... los tronistas serán capaces de gritar "Allahu Akbar" si es necesario para no abandonar sus tronos. Otros huirán de los que huyen. Y otros, si finalmente y Dios no quiera, hay un conflicto en las calles, defenderán subjetivamente y sin razón aunque de forma legítima, lo que crean que es más justo.

Dicotomía brutal lo llamo: o dejamos morir nuestro mundo a cambio de otro, adaptándonos al medio, sin saber qué nos deparará el futuro en realidad, aceptando lo que venga y viviendo tranquilos... o dejamos morir nuestro mundo mediante una, otra más, gran guerra en qeu un vencedor (sea cual sea) se enseñoreará de un vencido, sin saber claro está en qué bando lucharemos...

Si he sido demasiado sincero, lo siento y no lo siento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario