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24 de septiembre de 2015

Against the wind: una hora

Buenas de nuevo folks,

En este punto del camino, cuando mi blog ha cambiado de título... "Against the wind" dice que se llama ahora... cuando todo lo que escribo ya tiene un sentido, una dirección y se le vislumbra un futuro. Cuando los versos se han ido, para dejar paso a esta narrativa extraña, que busca con violencia y pasión su lugar en el mundo editorial... como si fuese necesario. Hablando con Ángel, antiguo compañero  de instituto y equipo de básket que vive como ingeniero en Suiza, nos miramos en el espejo del tiempo y charlamos... esta mañana he conseguido mi primera hora corriendo: 1:00:46; 9.3 kms; 10 m. de desnivel positivo... ya no hay diario runner porque no era necesario. Ahora sólo publicaré, contra el viento, lo realmente importante.

Ahora somos una civilización en declive, reitero: el problema no son los refugiados sirios. Sino, y copiando a Pérez Reverte, la sombra del Emperador Valente y esos godos que, huyendo de Atila, cien años después, se hicieron con el Imperio entrando por el Este como pobres refugiados. Europa brama: está viendo su final, y yo soy uno de ellos... hay una certeza en el desatino: ¿será mi hija dentro de cien años obligada a llevar velo? Espero que no... no puedo ni quiero creerlo... como cristiano y demócrata, me abominan tanto los fanatismos religiosos como los fascismos de toda clase. Soy un hombre íntegro: de esos que suelen hacer lo que dicen, y por eso he desechado los brazos, sean derechos o izquierdos, de una política cada vez más retorcida, corrupta y absurda. Espero, creo, sé... que Dios no permitirá que ocurra eso que temo...

En este punto del camino, mis hijos ya están escolarizados; tengo trabajo estable hasta el 16 de Octubre de este mismo año; soy un novelista novel con una novela y media publicadas a nivel nacional; y otras tantas escritas en el tintero del limbo del comercio y del tiempo; soy... un bloguero desmotivado de seguir blogueando... un modelista aficionado que no progresa con sus veladuras y sus pinceles secos; soy, al fin y al cabo, una gota en el océano de Internet... que seguramente no lea nadie... pero de un tiempo a este punto del camino, ha dejado de importarme.

Supongo que escribiré más bobadas de éstas... contándoos cómo me va con el running, cómo me siento ante la política nacional e internacional, y si mi Zara ha sacado buenas notas en primero de primaria... que ya no se llama EGB y ni si quiera sé por qué...

En este punto del camino pues, recordando a los godos; corriendo una hora seguida; publicando una novela histórica ("Entre Cartas") con Ediciones Javisa23, que va a ser la caña porque soy el mejor escritor del mundo; y jugando a los zomblings con mis niños, me despido.

Hasta pronto... ah, os dejo una canción, que creo que tiene que ver con esto... o no...


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