Páginas vistas en total

5 de octubre de 2015

Fraternalismo y realidad

La definición de FRATERNALISMO me costó un año de unficación de pensamientos, hasta que di con ella: "medio por el cual todos los individuos de una sociedad, manteniendo la propiedad de cuanto les pertenece porque Dios se lo permite, deciden voluntariamente compartir los objetos, los pensamientos e incluso la voluntad".

Claro está, cuando ha pasado un año y medio del término de la escritura de "Hacia el fraternalismo", y cuando fraguo la 2ª edición de "El buen pastor" (la primera apareció en Abril de 2015 y ya se ha agotado), que el fraternalismo puro - ese que se daría en una sociedad donde todos fuéramos seres fraternalistas o superhumanos tau - sigue siendo una ensoñada utopía. El fraternalismo práctico, empero, siendo aquel que cualquiera puede desarrollar en la sociedad global occidental capitalista que vivimos, se da en mayor o menor medida en aquellos quienes, aun sin ser conscientes de ello, lo ponen en práctica de forma natural en su vida cotidiana.
Pero como todo evoluciona, y a pesar de que dije que el fraternalismo se debái a la filosofía y no a la política, hoy el mundo se me antoja diferente a aquel en el que recopilé los fundamentos de este pensamiento.

No os asustéis, sigo opinando fírmemente que el fraternalismo sería la solución a la debacle que lleva, inexorablemente, a la Humanidad a su propia perdición. Lo que ha cambiado, tras meses de debate interno y de sopesamiento de lo que siento y lo que pienso al enfrentarme al mundo en el que habito, es mi perspectiva política del mismo; y la posición del fraternalismo en este nuevo marco que yo he creado al cambiar y evolucionar políticamente hablando... tanto es así que cuesta más explicarlo que padecerlo.
El fraternalismo tiene cierto tinte de "comunismo primitivo" al inspirarse en versículos de las Sagradas Escrituras como los siguientes: "Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad". Hch. 4: 34-35. En la utopía fraternalista, de igual forma que en esas comunidades cristianas, todos lo compartiríamos todo - salvaguardando esas dos diferencias básicas y que no se pueden extraer de la definición dada al comienzo: mantenimiento de la propiedad y creencia en Dios Padre, para distinguirnos de lo conocido como comunismo.

El fraternalismo es el método que haría del Hombre un Superhombre Tau: un ser que, deseando día a día convertirse en la mejor versión de sí mismo, lo lograría mediante el autoconocimiento, el conocimiento de lo externo y el trato fraternal con todos los seres que pueblan lo externo; para conformar una Comunidad Humana Universal de hermandad y concordia, llevando a la especie a la conquista de sí misma, del futuro, y lejos del Fin al que está objetivamente abocada. Pero el fraternalismo, por ser lo que es; y porque sus matices políticos y económicos están más cercanos a otras utopías que a la realidad sociopolítica y económica en la que ha sido concebido; no puede ser más que una gran utopía qeu se hace inalcanzable viendo cómo se comportan los Estados, los gobiernos, los pueblos y las sociedades de nuestro mundo, que sigue además siendo el Armagedón, el Gobierno del Mal. "Y vi salir de la boca del dragón, tres espíritus inmundos en forma de ranas, pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, (...). Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón." Ap: 16: 14-16.

Así, el fraternalismo; la ideología filosófica y existencial del superhumano tau; se queda en la praxis de unos pocos, unos locos que darán su vida por un ideal que el mundo jamás entenderá, porque es corrupto y no va a cambiar por mucho que estos locos se empeñen en que así lo haga, para bien o para mal. Deducido y comprobado esto, la ideología política equis del ser fraternalista (democracia de izquierdas en mi caso), deja de tener sentido. Si cada vez que voy a enarbolar o abanderar unos ideales sociopolíticos y económicos, me voy a dar contra el muro del tinglado establecido, mi deber como aquel que pretende evolucionar y convertirse en la mejor versión de sí mismo es, indudablemente, adaptarme cuanto antes al medio en el que deseo que tal conversión se dé... y negando lo evidente, o extremándome en mis posturas, no voy a conseguirlo jamás.
El ser fraternalista debe entender que el mundo al que se enfrenta fue hecho así: con ricos y pobres desde el primer mes de Abib cuando Adán y Eva fueron expulsados del Edén; y que hoy, en el sistema capitalista global, hay ricos y pobres... como en todos los imperios y sociedades anteriores a esta... incluidos Estados que, confieso me seducen en la teoría, como el yugoslavo de Tito o el rumano de Ciaciescu. Que esta dicotomái en cuanto a la repartición de las riquezas será eterna y ya está. Además, en este marco, la lucha del ser fraternalista no sólo será contra sí mismo, sino contra el tinglado establecido al usar la solidaridad e interés por ser superior moralmente en beneficio del colectivo... por lo que la victoria, la gloria, será inlcuso mayor al ver conseguidos sus objetivos como superhumano tau; supérandose y superando la barrera que define al mundo.

Todo esto nos lleva a conclusiones ulteriores: ¿Es necesario luchar por una sociedad de bienestar cuanto más justa mejor? Por supuesto. ¿Busca el ser fraternalista la justicia y la libertad? De hecho, para eso sirve... qu el munod, el Armagedón, esté repartido entre ricos y pobres de manera contínua, no significa que dejemos de luchar (con métodos como el fraternalismo) por hacer del mundo un lugar más justo, ni que nos radicalicemos persiguiendo utopías que, en definitiva, sólo nos llevan a la disensión, la disputa y a cualquier cosa que nada tiene que ver con la Hermandad Universa, como son los extremos políticos.
Filosóficamente, el ser fraternalista compartirá con el mundo sus objetos, sus ideas e incluso su voluntad, para conseguir el Bien Común del colectivo al que pertenece. Y sociopolíticamente, el ser fraternalista elegirá la armonía, el centro democrático, sin desviarse a derecha o a izquierda, para ser consecuente no sólo con la máxima de que la existencia de ricos y pobres es tal cual, sino con su propio deber de convertirse en la sobreexpresión de su propio ser, sin entrar en polémicas y tratando de cambiar a la spersonas por su testimonio, no al mundo de manera directa.

En definitiva, esta es mi forma de explicaros por qué, viniendo desde la izquierda, he lelgado a la conclusión - gracias al fraternalismo y su fundamento - que la mejor opción para mí y los míos es la búsqueda de la centralidad en política; para no disputar, para encontrar la paz, para conseguir el progreso, para convertirme en ese superhumano tau soñado, para ser astuto como una serpiente, para olvidar de una vez quién luchó en qué bando, para dejar el pasado donde debe estar, para abandonar todo prejuicio, para mirar al futuro disfrutando del presente, para no estrellarme contra muros por sueños imposibles... para ser coherente.

Dedicado a Zara y Santiago, porque por ellos evoluciono y escribo.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario