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27 de diciembre de 2015

Marabunta

Ya no hago mucho caso a estos blogs, ¿verdad?
El otro día fueron las elecciones y todavía estamos esperando qué será del Gobierno de nuestro país. Al menos, y a pesar de que "ganaron" los de siempre, esos millones de españoles que votaron a Cs o a Podemos se dejaron oír... ya va siendo hora de que la cosa cambie; pero que cambie de verdad... en fin, yo opté por el centro y estoy ilusionado con que, tras estos próximos cuatro años de oposición, crezca el número de gente qeu entienda que debemos progresar hacia la responsabilidad, la templanza y esa Europa que últimamente solemos ver desde abajo para mirarla de frente con méritos y conocimiento de causa.
Ya no salgo a correr tampoco... no tengo tiempo o, mejor dicho, el tiempo que tengo lo necesito para descansar. Mi vida ha cambiado bastante estos dos últimos meses y; a pesar de qeu sigo escribiendo esa obra de la que aún no puedo hablar y "Entre cartas" se está vendiendo bastante bien en los bares; me veo un poco alienado de mí mismo. Es ocmo una explosión de otro constante dentro de mí.
La evolución es una paradoja. Un espejo de confusión. Un grito de locura en mitad de tanta sobrevalorada cordura... que huele a estafa y verdades a medias.
Cada vez tengo más claro que no quiero pertenecer al mundo. Antes, antes de que la marabunta viniese y se lo llevase todo, arrasándolo, era todo simple... y aunque sigue siendo feliz, se ha complicado aquello que era simple, y feliz.

Nos hubiéramos querido revertir. Sacar nuestras vísceras afuera y ser de carne en lugar de piel. Pero la muda absorta en las crisálidas continua sorda, atemporal, ausente de gozos o sombras que la propicien o no... es como estar fuera de la línea del contínuo Espacio-Tiempo. Y a veces duele.
Al menos, cariño, no estoy levantándome a las diez de la mañana, con un taco de currículums en la guantera, preguntándome qué habría sido si... porque el condicional es el presente. Y todos sabemos que el presente sólo es un futuro inconcebido. Que le pertenece a ellos, y no a nosotros.

Dios dirá. Y, aunque tenga muchos aunques esta entrada, y aunque tenga que aprender los significados más sangrantes de "humildad", "paciencia" y "prudencia", estoy aquí: "un estandarte olvidado, orgulloso de existir".
Al menos sé quién soy; y lo uqe estoy haciendo aquí... he visto arder naves más allá de Orión... llevo aquí más de mil años... si ha de caer el telón sobre el escenario de mis días apalmerados que caiga. Porque cien veces me he doblado, cien meces han escupido sobre mí yaciendo en el fango pero amigo... jamás se me vio romperme.

Y hoy no va a ser el día.
Ni mañana,
tampoco.

Ved el video por favor:


 

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